Ya estoy harta. Estoy harta de ser una maestra de jardín de niños. Me harté de los bebés que no sabían lo que querían y que sólo se dedicaron a jugar con mis sentimientos. Me harté de entregarme y no recibir nada a cambio. Me harté de los chicos inmaduros que nunca me supieron valorar.

Hoy quiero un hombre de verdad.

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Quiero un hombre de verdad, uno que sea seguro de sí mismo sin llegar a ser arrogante, uno que sepa enfrentar sus miedos y los supere. Un hombre verdadero que no tema mostrar sus sentimientos, sino que sepa explorarlos y expresarlos, para que no los guarde hasta que revienten. Un hombre que luche por lo nuestro, que sepa que no es fácil mantener una relación sin esfuerzo, dedicación y cariño. Un hombre de verdad, que me diga cuando algo le molesta y que me escuche cuando algo me molesta a mí, que sepa que la comunicación es fundamental para seguir adelante.

Quiero un hombre de verdad que sepa lo que quiere, que vaya directo al grano y me diga que es conmigo con quien quiere compartir la vida, que no se ande con rodeos ni con indirectas bobas. Un hombre libre e independiente, que le guste conservar el misterio pero que no tema decir “te amo”. Un hombre de verdad que me valore, que comprenda lo afortunado que es al estar conmigo y que me haga sentir una mujer especial.

Quiero un hombre que sea franco, que su valor más sagrado sea la honestidad y que su boca no esté llena de mentiras. Ya me harté de niños tontos que creen que te engañan, y que cuando los descubres se hacen los inocentes. Hoy quiero un hombre de verdad, uno que sepa que todos nos equivocamos, pero que sea capaz de pedir perdón cuando se necesita.

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Quiero un hombre de verdad que no crea que las chicas son para “usar y desechar”. Uno que no concurse con sus amigos para ver quién se acuesta con más mujeres. Un hombre de verdad que le dé su valor al sexo y que no lo vea como un simple juego de placer. Uno caballeroso y respetuoso, que prefiera la química que la lujuria y que respete mis límites.

Quiero un hombre de verdad que sea mi guardián y protector, pero al que no le incomode que yo lo quiera proteger también. Un hombre que no sea superficial, que no le importen las banalidades y que sepa comprender el sentido profundo de la vida. Que sea inteligente, que le guste cultivarse y que prefiera ser interesante que ser un macho parrandero.

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Quiero un hombre de verdad que no use la vieja “táctica” del “te ignoro para que caigas”, uno que sea directo y me diga con firmeza lo que quiere. Que no sea celoso y que no le guste ponerme celosa, que quiera basar nuestra relación en la confianza.

En fin, quiero un hombre que nunca me haga daño: un hombre de verdad.    



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