Nos bastaron unas cuantas charlas para hacer clic. Encajamos, hicimos match, hubo tanta química entre nosotros que me pregunté si en verdad esto estaba pasando o era un sueño. Y si era un sueño, por favor, que no me despertara nadie, porque era muy feliz contigo, teniéndote, aunque estuvieras lejos, aunque nos separaran miles de kilómetros. Nunca había tenido una relación a distancia, así que contigo estaba experimentando cosas nuevas, como desvelarme contigo ante la webcam platicando de cualquier cosa, ya fueran temas serios y profundos o de las mayores simplezas. Recuerdo aquella tarde en la que tenías un compromiso y nos tuvimos que despedir, y yo traía una duda revoloteándome la cabeza desde hacía días, así que, antes de que te fueras, te lo quise preguntar: “¿crees que tengamos un futuro juntos?”, a lo que tú sólo atinaste a responder: “que dure lo que tenga que durar”.

No sé por qué, pero desde ese día las cosas comenzaron a tornarse un poco extrañas. Era como si tu boca hubiera sellado nuestro destino, como si le hubieras puesto una fecha de caducidad a lo nuestro. Cuando la relación estaba llegando a su fin, yo estaba cansada de haber hecho hasta lo imposible por rescatarla, por sacarla del abismo. Créeme, luché, pero no supe por dónde, no vi la salida, parecía que ya estuviera escrito el obituario de nuestra unión. Maldije la distancia que nos separaba, pues creía que, de haberte tenido aquí presente, de carne y hueso, podía haberte abrazado, besado, hecho el amor, y las cosas hubieran sido diferentes, me hubieras sentido, hubieras sentido vivo nuestro amor.

Pero no, definitivamente no era la distancia. Era que tenía que terminar, así, sin más. A veces no hay que buscar culpables porque no los hay, y aquí ni tú ni yo lo fuimos; lo nuestro tenía los días contados y punto.

Ha pasado algún tiempo y tu recuerdo aún me persigue, pero, por extraño que parezca, es tu mismo recuerdo el que me ha dado fuerzas para volverme a levantar, para volver a creer en el amor. Creo que la vida es un ciclo, y si lo nuestro terminó, es porque algo nuevo está por comenzar, algo que me traerá nuevas alegrías, nuevas aventuras y nueva dicha. Ya no me voy a obsesionar por cuándo va a terminar todo, sino que voy a disfrutar del proceso, a sabiendas de que todo lo bueno también tiene un principio. Y aunque nunca más te olvide, me volveré a enamorar, porque quiero volver a sentir y quiero volver a ser feliz.

 

Autor intelectual: Joel Yañez



     Compartir         Compartir