Aún hay noches en las que te sueño, y cuando lo hago, justo el instante en el que acabo de despertar, me invade una sensación de felicidad exacerbada, pues aun no soy consciente de que tan sólo fue una ilusión, un maldito y desesperado intento de mi subconsciente por mantenerte viva en mi memoria y no dejarte ir.

Cada día duele un poco menos, hoy por ejemplo, pude reunir el valor suficiente para pasar por el parque donde nos dimos el primer beso, mil emociones recorrieron mi cuerpo en aquel momento, recordé lo nervioso que estaba ese día, como me sudaban las manos, las tonterías que te dije porque no se me ocurría ningún tema de conversación.

Sentir como tus labios se juntaban con los míos después de desearlos durante tanto tiempo fue un momento mágico, tanto que ni todo el éxtasis del mundo podría superar la adrenalina que eres capaz de provocar.

No supe darme cuenta de lo feliz que me hacías hasta que te perdí y saber que ahora estas con alguien que no soy yo y que vuelves a sonreír me mata lentamente. Mientras observaba el banco que fue testigo de nuestros comienzos tuve ganas de gritar, de que la tierra me tragara, de salir corriendo hacia mi casa y encerrarme en la habitación donde nadie me viera y así poder llorar tranquilo, pero no hice nada de eso, simplemente agarré aire, suspiré y continué mi camino.

tumblr_luj1709AMd1qeowezo1_400

Poco a poco voy asimilando que mi casa no huela a ti, a no escuchar tus tacones por los pasillos, en el baño me sobra espacio pues tus cremas y perfumes ocupaban gran parte de la estantería, y cuando cocino siempre lo hago para dos.

Es el precio que tengo que pagar por haber caído en la rutina y no haberte cuidado como realmente merecías. La próxima vez que me enamore procuraré no cometer el mismo error.

Por: Daniel Santiago Moreno



     Compartir         Compartir