Sigues abrazándome mientras siento como tu corazón late desenfrenadamente , no sé si se trata de una buena señal, lo que sé es que quiero inmortalizar este momento en mi memoria. Acaricias mis demonios, juegas con ellos y consigues que se calmen; resulta increíble que tu mirada transmita tantos sentimientos, es como si tu corazón estuviese conectado a tus ojos y en ellos se reflejaran lo más puro que posees. Eres increíblemente adictivo, algo que da miedo, porque mi intención nunca ha sido depender de otros, o dejar en manos mi felicidad a terceros, quizás no estás pidiéndome un contrato de amor asegurado o simplemente deseas quererme sin pedir nada a cambio.

Y la pregunta del millón, ¿Por qué yo?, sí, no soy el tipo de persona que todos quieren en su vida, soy una chica con un millón de cicatrices, de esas que parecen derrochar alegría por cada poro de su piel, loca a ratos y sobre todo dañada pero en pie. Soy incapaz de asimilar el hecho de que una persona como tú quiera atraerme hasta su terreno así sin más; tal vez existan chicos como yo que andan en busca de su media naranja, sin embargo yo soy un limón extremadamente agrio.
Tu interior está inundado por magia, cuando me tocas mi piel deshidratada se alimenta de pasión, tu silencio es música para mis oídos y mis labios suplican que se acerquen los tuyos. Parece ser que la vida me ofrece una oportunidad de conocer las cosas bellas, por una vez puedo afirmar de que la bondad está presente en tu mirar. Ahora todo es diferente, una parte de ti está impregnada en mi ser, no puedo sacarla, permanece intacta y parece ser que no tiene intención de marcharse.

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Así, tal y como eres has alterado el ciclo natural de mi alma, con un toque de dulzura y verdad ha nacido la otra yo, esa que se resignaba a ver la luz que aparecía en tanta oscuridad, esa que tenía una máscara de temor y una armadura forjada de desolación. Ahora se abren nuevos frentes y voy a dejar que camines junto a mí, es la hora de confiar en todo esto que se ha formado, es la hora de sentir y no reprimir nada más.

Por: Ariadna



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