Podría comenzar describiendo esto con la formula siguiente: “El nivel de drama de una mujer es directamente proporcional al desinterés del hombre dividido entre sus paneterías”. Algo mas o menos “matemático”, tal vez. Y es que no cabe la menor duda de que cuando una mujer se enamora y decide no tener mas ojos para nadie mas que no sea ese “príncipe azul”, o quizás,”el caballero de la armadura oxidada”, no existe límites en los actos que por “amor incondicional” le ofrecemos.

Cuando descubrimos que no era lo que esperaba y nos fallan, nos volvemos “la mala” ante los ojos de ellos por hacer toda clase de “escenificas”. Luchamos a toda costa y tratamos de buscar muy buenos argumentos que respondan a por qué actúan así: al principio te “querían” y al final,se esfuma ese sentimiento. Por una tercera persona, a lo mejor o, por “amor al arte”.

 

Aguantamos y soportamos de todo hasta que decidimos que la relación acabó pero no la vida. Ahí es que viene lo difícil pero no imposible, seguir adelante “como si no nos hubiéramos amado”; lagrimas, duelo,tristeza,resentimiento,culpa…en fin. Hasta que llega el día mas esperado en que te levantas,te limpias la cara y te das cuenta de que tu intentaste y diste todo y lo mejor de ti a esa persona, pero que no lo valoró, pues bien dice el refrán” no esperes que el olmo te traiga peras”.

Simplemente esa persona se comportó como lo que era y de lo que está hecha; ni mas ni menos. Y cuando comprendes que por tu parte, abriste tu corazón sin miedo a que te lo rompieran, pudiste ser capaz de amar, de sentir, de entregar lo que eres y llevas dentro,de ser leal a ti misma y a tus sentimientos, te sobrepones a ello, y te das cuenta que no eres tan “culpable”. Reconoces tu valor y lo especial que eres. Comienzas a estar mejor y convivir contigo misma. Dispuesta a amar y seguir dando lo mejor de ti a quien se lo merece, pero por el momento, amándote màs a ti misma.

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Después de todo,el más grande, fuerte y primer de los amores, debe ser el tuyo por ti. Si no te quieres lo suficiente no podrás querer a alguien más. Y es justo ahí cuando comprendí que..”tal vez no se quedó conmigo porque le daba miedo darse cuenta que yo lo quería como èl no sabe quererse”.

 

Por: Pamela Benitez Lorenzo



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