Después de experimentar en carne propia algunas desilusiones amorosas, varias batallas mal libradas e incontables raspones en el corazón, me di cuenta que cada uno es responsable de marcar la pauta para recibir el amor que merecemos.

Es justamente la falta de experiencia, la que te hace conformarte con esos amores que quieren a medias, esos amores que hoy están y mañana no, esos amores enclenques e inseguros, esos que no quieren bonito, esos amoríos en los que solo uno entrega el corazón.

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Tan cierto es ese dicho de la abuela, “nadie experimenta en cabeza ajena” muchas veces, aunque estamos casi seguros que esa relación nos va a estampar de frente con el muro de asfalto del dolor, no nos conformamos con el casi y tenemos que comprobar por cuenta propia el doloroso final que ya conocíamos.

Pero solo es así cuando nos damos cuenta de lo que somos capaces de dar, es con base en esas dolorosas experiencias, donde nos damos cuenta de las batallas que vale la pena luchar, sin espina no hay rosa, a veces son necesarias unas cuantas lágrimas amargas para darnos cuenta de las migas que estamos recibiendo, para darnos cuenta que eso que creíamos eterno, ese amor para toda la vida que habíamos encontrado, simplemente no es lo que nos merecemos. Es así cuando dejamos de conformarnos y empezamos a armar nuestros lineamientos para amar y que nos amen.

Así es como aprendemos todos ¿no? O al menos así aprendí yo, con golpes y desilusiones, con risas pero muchos sinsabores.

Fue así como entendí que si alguien quiere estar en tu vida, no hay excusas que se lo impidan, que no hay pretexto lo suficientemente fuerte para evitar una llamada, un mensaje un detalle.

Fue así como me di cuenta que el amor se da sin condiciones y sin tiempos, comprendí que si bien se respeta el espacio el uno del otro, cuando se ama no es como llevar una agenda, simplemente se está o no. No hay más.

Por fin entendí que si alguien te quiere te lo demuestra, que nunca sobra un beso, una caricia, que si quiere estar ahí sobrarán los hechos que te haga comprender que no están perdiendo el tiempo que en realidad es momento de disfrutar por ser, por estar.

Es de esta misma forma como te das cuenta cuando solo están de paso en tu vida, cuando por más que tu ames ese otro corazón no se va a quedar, pues para tener una relación hacen falta dos, y son esas despedidas las que te rasgan poco a poquito el alma, aunque la herida es vulnerable, una vez cicatrizada se vuelve más fuerte, más sabia, son esas dolorosas experiencias las que te hacen poner en una balanza lo que das, lo que recibes y lo que mereces.

hug

Por mi parte, yo ya a prendí a no conformarme con migajas, ya no me quedo con ese alguien que no se arriesga como yo, ya no estoy con ese alguien que dice quererme pero no lo demuestra.

Ya a prendí a valorarme y respetarme, por eso ya no estoy con alguien que no lo hace, ya no estoy con alguien que juega a quererme.

La cosa es fácil, o amas o no, no puedes querer poquito y mañana dejar de hacerlo pero pasado regresan las ganas de quererme con más fuerza que la primera vez, el amor no es un juego de azar, es fácil, quien te quiere te lo demuestra y ya.

Idea original: Señorita Libélula



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