Soñaba que aún seguías ahí y que aún existía un poco de amor hacía mí. En mi cabeza vagaban situaciones que eran inventadas por mis deseos de tenerte. En esas imágenes estamos tú y yo, esas imágenes contaban la vida que hubiera querido tener a tu lado, una vida en la que me amabas y donde no había nada ni nadie que pudiera separarnos porque nuestro amor dentro de mis sueños era fuerte como una roca.

Mi mente poco a poco va consiguiendo distinguir los sueños de la realidad y le ha dicho al corazón que pasa dentro de ella. Le ha dicho que ha vivido por un largo tiempo latiendo por una ilusión que jamás ha llegado a su vida, que solo son imágenes que él mismo a creado y que su amor a inventado para poder sentir cerca su cuerpo, sus brazos, su amor. Mi corazón logro comprender lo que mi razón decía y ahora es él quien ya no quiere vivir de ilusiones y pensamientos que solo existen dentro mi cuerpo y ha comenzado a desechar cada una de esas imágenes, ya no vive de sueños y ahora busca la realidad, una realidad que le ha costado aceptar porque nunca pensó que le dolería tanto, que con cada una verdad que va siendo expuesta recibirá un nuevo golpe.

Ahora mi corazón solo quiere seguir el consejo de la razón a pesar del dolor y a pesar de lo que tenga que pasar. Entendió que por un largo tiempo el amor que siempre espero jamás ha llegado, que él jamás volverá, que debe dejar de esperar sus brazos y añorar sus besos. Entendió que es momento de tomar su camino y buscar a ese alguien que no solo lo dejará vivir de ilusiones sino también vivir una realidad con él.

MI corazón aún sufre cada vez que vemos tu recuerdo, cada vez que de nuevo comenzamos a extrañarte, sufre cuando de nuevo las imágenes buscan inundar mi mente, pero ahora él sabe que debe tratar de desecharlas sin permitir que vuelvan a crean nuevas historias y sobre todo no permite que las ilusiones anestesien el dolor porque sabe que algún día dejara de doler y que el dolor es necesario para tomar el coraje suficiente para matar todos los sueños con él.

Quiero dejarte ir, quiero que ya no me lastimes de la manera en que lo has hecho, quiero olvidarte, hacer como si jamás hayas existido en mi vida, regresar el tiempo y borrarte del pasado para que jamás tu espíritu vuelva a mí y me recuerde el tiempo que fingiste tanto amor, el tiempo en el que pensé que éramos eternos y que ese amor era verdadero, el mío lo fue pero el tuyo jamás estuvo ahí. Quiero dejar de escuchar esas voces en mi cabeza que dicen que existe algo de amor en ti y que en momentos llegas a pensar en mí, no hacer caso cuando me dicen que anhelas estar aquí conmigo y vivir una eternidad juntos.

Este es un proceso en el que aún se encuentra el corazón. Se ha hecho más fuerte y ahora ya ha dejado las ilusiones y se ha envuelto en una realidad que no piensa abandonar para evitar caer de nuevo.



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