Aún recuerdo aquella época donde me abrumaba estar sola, cuando las voces de mi interior me aterraban, cuando no tenía equilibrio conmigo misma, aún recuerdo como la soledad me parecía el peor de mis enemigos y como salía corriendo buscando cualquier relación que estuviera disponible, solo para no sentirme sola, solo para no escuchar la voz de mi interior.

Un amigo me observaba caer en el mismo error una y otra vez, cometer tonterías tan evidentes que no entiendo cómo es que no me percate sino hasta el momento en que el me lo dijo, del grave error de tener como enemigo a la soledad, este amigo me dijo “quédate contigo siempre, estés sola o acompañada”, él se refería al hecho de que yo misma no me conocía, era un camaleón sin personalidad propia, adoptaba la forma más conveniente para siempre “encajar” con la persona que tenía en frente.

Me dio el consejo de pasar un fin de semana sola, sin el celular, internet o televisión, le hice caso y fue una experiencia muy fuerte y agradable, aunque las primeras horas de soledad me fueron casi eternas, estaba como loca por mensajear al menos con una amiga, pero mi buen amigo se encargó de que no pudiera romper la promesa de quedarme sola conmigo misma, me resistí por unas horas, pero cuando por fin entendí que no podía hacer nada para romper las reglas, entonces decidí darme una oportunidad de aprender de esta experiencia.

Me di cuenta que la vos de mi interior no eran solo reclamos sobre lo que no había hecho o había hecho mal, también eran consejos y conocimiento sobre la persona que realmente soy, me di cuenta de la necesidad que tenia de escucharme a mí misma, de estar sin la necesidad de aparentar, me di cuenta de que tengo una personalidad hermosa y única que no debe opacarse nunca por estar con alguien más, me di cuenta de lo agradable que puede ser estar con uno mismo en soledad.

Hoy no busco a nadie, no espero a nadie, si alguien llega para compartir su felicidad a mi lado, que bien, pero si no llega tampoco me hace falta, por fin encontré el equilibrio y felicidad al estar sola, así que no pienso sacrificar mi soledad para estar con cualquiera, no pienso traicionar de nuevo a mi vos interior por encontrar aceptación de alguien más.

 

Hay muchos hombres en el mundo y no todos son malos, pero hay muy pocos buenos, si vienes conmigo, ven y apórtame una compañía verdadera, porque yo no sacrifico mi soledad por cualquiera.

 

Autor: Sunky



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