Existen personas que pareciera que todo lo que sale de su boca son dardos que dan justo en el corazón. Estocadas perfectas para caer derretidas de amor. Palabras bonitas que nos llenan de vida, de ilusiones.

Para muchos, principalmente para la mujer, el oído es el punto más débil, muchas nos dejamos enamorar por ahí, somos más de escuchar, más verbales, nos encanta ese acto protocolario que va acompañado de palabras. Los hombres en cambio, son más sexuales, más eróticos.

Y es que a quién no le va a agradar una persona divertida, alegre, que sabe expresarse, que tiene sentido del humor y encima es interesante.  Sobre todo si lo que comunica nos hace sentir bellas, hermosas y halagadas. Otra razón es también, que una voz varonil nos puede llegar a hacer sentir seguras y protegidas.

El problema comienza cuando nos dejamos endulzar el oído con falsas ilusiones o historias que no son ciertas, cuando todo termina siendo una falsedad, cuando los hechos no están ligados a las palabras y todo empieza a ser tormentoso y lleno sufrimiento. Cuando el placer y la tranquilidad comienzan a esfumarse poco a poco.

Yo creo que no hay algo más terrible que la deshonestidad, y que las mentiras es lo más parecido al infierno en vida. Y lo peor, es esa sensación tan molesta que nos deja a quienes las creemos, nos hace sentir estúpidas e ingenuas. Sin olvidar que no importa lo bonitas, fuertes y seguras que seamos, las mentiras y frases vacías apuntan siempre en contra de nuestra autoestima. Y duelen… duelen mucho.

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Las personas mentirosas suelen ser cobardes, muy cobardes,  ya que no pueden enfrentar las consecuencias que traerían a su vida el decir la verdad. Son personas frustradas que siendo ellos mismos no llegan muy lejos, por eso recurren a la mentira. Hay quienes lo hacen inconscientemente sin pensar en el daño que pueden ocasionar. Pero hay quienes lo hacen de forma muy concisa, determinada y meditada a la perfección y regularmente, siempre con el fin de obtener algo a cambio.

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Al final, una persona que vive de puro cuento, sólo dará lugar a la inseguridad y a la desconfianza, será muy difícil que se vuelva a confiar en ella, porque el único destino de dichas actitudes sólo conlleva a formar relaciones insanas, porque no te dejes engañar, una persona así, regularmente nunca cambia, tienen un trastorno de personalidad serio que se conoce como seudología fantástica, o sea, crean un personaje con tal de ser admirados, amados, y aceptados por las personas con las que les interesa aparentar ser lo que no son.

Las mentiras piadosas no existen (no las justifiques), una mentira siempre será una mentira y siempre para beneficiar el ego o para satisfacción personal. Por esa razón, es bueno lograr identificar a quien te quiera endulzar el oído y escapar lo más pronto posible de ellos y así lograr evitar daños muchos mayores. No necesitas vender tu alma al diablo para ser amada. Sólo te servirá como pasaporte a la infelicidad. Y ya es hora de viajar a mejores sitios… sin tanto cuento y más realidad.
 

Él era un cuentista y necesitaba a quien decirle cosas lindas que llegaran al corazón. Ella, necesitaba a un hombre de verdad.

Autor: Karla Galleta



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