Amor, fuerza universal, que rompe todos los moldes, que nunca se conforma con ir a favor de lo establecido, que es fuerza tan ingente que debilita los prejuicios y las amarguras. Amor, emanación vital que nos llena de energía, que nos fortalece, que nos hace madurar pero a la vez nos devuelve a nuestra niñez, a esa etapa en la que todo lo vemos con ojos de inocencia, con ojos de ternura y con un alma temprana sin vicios, sin rencores y sin odios albergados. Amor, que es una especie de locura, que a veces nos puede poner sumamente alegres, si es que somos correspondidos, pero que, si no lo somos, nos hace descender rápidamente al valle de la tristeza, del que, sin embargo, siempre hay esperanza de escapar, cuando un nuevo amor llegue y se entregue a nosotros con todo el corazón. Hay quienes dicen, sin embargo, que cuando amas de verdad nunca hay melancolía, pues no importa si tienes a la persona que amas a tu lado o no la tienes, el amarla para ti es suficiente. ¿Será? No lo sé. Mil concepciones hay acerca del amor. Lo único que puedo decir es que el amor es una fuerza maravillosa que te hace reflexionar sobre lo fantástico que es el mundo de los sentimientos.

Amor es entrega, pero entrega total. Es entregarte en cuerpo, alma, corazón, sangre y mente. Cuando no amas y no te aman sientes que hay un vacío en tu espíritu, como si te faltara lo más indispensable de la vida, lo esencial, lo más puro, lo nunca corrupto. Sí, porque el amor es el sentimiento más noble, superior al resto de los sentimientos, porque los rige a todos, y no sólo a ellos, el amor rige al mundo, el amor es la ley del universo, es el orden del caos, es la máxima expresión de la perfección divina entregada al ser humano por los dioses. A veces pienso que no importa cuánto diga sobre el amor, me faltarían palabras, porque el amor es tanto y el vocabulario tan poco, que haría falta inventar un lenguaje nuevo, uno que solamente seres superiores entenderían. Lo único que se me ocurre para poder expresarlo o acercarme de algún modo es hacer algunas comparaciones, como decir que el amor es como el mar, con un suave oleaje que tranquiliza tu alma cuando se encuentra atormentada, pero que también es capaz de hacer olas poderosas como la pasión desenfrenada de los amantes. O decir que el amor es como la música, pero como la buena música, la que más te gusta, que es capaz de ponerte la piel chinita y liberar serotonina en tu cerebro cuando la escuchas.

En fin, ¿qué más se puede decir del amor que no hayan dicho ya muchos poetas y cantautores? Pero aún sigo buscando mi propia definición del amor, porque yo lo he experimentado y quisiera de algún modo expresar toda la dicha que he sentido al besar, acariciar y abrazar al ser amado. Porque amar es lo más fabuloso que te puede pasar, y ser amado es la dicha más grande de este mundo. Si no lo has vivido, date la oportunidad. Abre hoy tu corazón y dale la bienvenida al amor.



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