No puedo -ni quiero- olvidarte.

Han pasado los años y muchas veces he vuelto a recordar tu imagen. Quiero ser honesta y reconocer que, aunque intenté evitarlo, muchas veces esperé encontrar tu mirada en los ojos de otros hombres. No fue sencillo. Lo nuestro había terminado por voluntad propia después de todo y el tiempo había seguido avanzando, excepto que mi corazón había decidido quedarse a vivir en ese día en el que nos dijimos adiós.

Si sirve de algo decir lo evidente, entonces diré que no podré olvidarte y que tampoco quiero hacerlo. Pido disculpas a todos quienes crucen mi camino porque, aunque mi capacidad para amar sigue intacta y tengo esperanzas de volver a enamorarme, nunca habrá para mí alguien como él. Es posible que también se deba a que nunca podré volver a ese momento en el que, llena de esperanzas poco prudentes, pensé que nos amaríamos para siempre.

3

El momento de nuestras vidas en el que nos encontramos no fue el indicado. Crecimos juntos tomados de la mano, nos hicimos mejores personas, nos hicimos personas diferentes. Sin embargo, nada de esto pudo evitar lo que habíamos ignorado por meses: no era el momento indicado para nosotros y, aunque parezca terrible decirlo en voz alta, el amor no siempre es suficiente.

Esos eran años en los que nos sentíamos invencibles, en los que pensábamos que podríamos hacer cualquier cosa que nos propusiéramos, incluso escalar el Everest para gritar desde la cima todo lo que sentíamos. El sentimiento al que nos enfrentábamos era devastador y aunque en un comienzo este amor sólo nos había rodeado con su tibieza, lentamente comenzó a destruirnos.

Nuestro error fue sencillo y bastante común: no teníamos la edad apropiada para saber lo que queríamos ni comprender las reales necesidades que guardábamos en nuestro interior. Buscábamos la emoción que se produce al comienzo de la relación, íbamos tras la aventura de lo impredecible pero nunca comprendimos que lo único que queríamos era la seguridad de la estabilidad. Ignorábamos que cada día al llegar a casa buscábamos la tibieza y la profundidad de un amor que fuese infinito, un amor que no juzgase, un amor que estuviese libre de expectativas.

5

En nuestro apuro nunca logramos comprender la importancia de ser vulnerables, la importancia de abrirnos y desnudar nuestros pensamientos ante el otro, la importancia de ser transparentes. No nos culpo, de cualquier forma, es obvio que no lo supiéramos: tan sólo éramos unos niños que por primera vez abrían los ojos al mundo y aunque muchas veces he albergado esperanzas de volver a encontrarnos, sé que no sería lo mismo.

6

Amor, nos encontramos y nos amamos en el momento equivocado, sin embargo, cada vez que leo la definición de amor en el diccionario pienso en ti. Quiero que al menos lo sepas si es que alguna vez encuentras estas palabras y también quiero que sepas que siempre te he deseado lo mejor, incluso si no es a mi lado. Juntos fuimos como esas estrellas fugaces de las que tanto hablabas y que siempre dibujabas en los márgenes de tus cuadernos: intensas pero breves. Quédate tranquilo, tu recuerdo se quedará para siempre conmigo.



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