Me gusta recordad aquel día en que nos conocimos, como ambos desconocíamos la historia que algún día íbamos a formar, sinceramente parecías como cualquier persona, no resaltabas en nada, al menos así era en ese día, pero algo paso que comenzamos a hablar, y la plática fluyo tan suavemente que se convirtió en una caricia para mi oído, en ese momento me di cuenta que eras especial, pero aún no sabía que tanto lo llegarías a ser.

Dicen que todo lo que comienza algún día termina, dicen que por cada hola siempre debe de haber un adiós, dicen que nadie es eterno, y a pesar de todos los que lo dicen, de todo lo que la gente lo repite sin parar, a pesar de todo eso uno nunca logra hacerse a la idea de que aquello que estás viviendo en algún momento terminará, y por más bella y limpia que sea la despedida no deja de doler como una espina en el corazón.

Sé que soy afortunada, sé que hay muchas personas que se despiden de maneras muy diferentes, incluso crueles, o peor aún que no tienen tiempo para decir adiós, sé que entre todas ellas yo estoy sobre una nueva esponjada, pero sin ánimo de ser egoísta, sin tratar de ser presunciones, yo siento que nada puede dolerme más que esta situación, no sé qué es peor, aquellos que termina despidiéndose con odio, y que en base a eso pueden despojarse más fácilmente de sus recuerdos, y en su mente invalidad cualquier sentimiento que les hubiera quedado diciéndose a sí mismos que todo fue una mentira, o si es peor cuando estas en una situación como yo, que a pesar de que te hayas ido te sigo amando, incluso más, que atesoro cada momento que vivimos, que en ocasiones juraría que estas llamándome desde la cocina, que incluso puedo percibir tu olor en las sabanas de mi cama.

Sé que soy una malagradecida, sé que debería dar gracias a Dios y a ti por haberme brindado la mejor etapa de mi vida, porque siempre fui feliz a tu lado y tú lo sabias, porque me correspondiste mejor de lo que jamás habría esperado, fui muy feliz en verdad, pero me hubiera gustado tener más tiempo, porque hora que no estas aun te sigo amando necesitaba mucho más tiempo para gastar en ti todo este amor que tengo.

Melancólicamente te sigo extrañando, cada día, cada instante, e inconscientemente espero que en cualquier momento entres por esa puerta y me digas “amor estoy en casa”, quizás estaré algo loca, porque sé que nada de eso puede pasar, yo misma fui a tu funeral, y seguro que ya estás en el cielo, pero no has salido de mi corazón, nunca te dejare de amar, no porque me lo proponga, es que la otra mitad de mi corazón murió el mismo día que tú.

Autor: Sunky



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