Si te dijera que ya te olvidé, que nunca te quise o que definitivamente estoy mejor sin ti, te mentiría. Para ser franca, debo decir que me enamoré locamente de ti, fuiste capaz de derribar ese muro que yo solía poner cuando alguien trataba de acercarse a mí y así, poco a poco y sin pensarlo, me fuiste conquistando, hasta que caí rendida a tus pies.

Lo que no comprendo es cómo alguien puede decirte un día que eres el amor de su vida, que por ti daría todo lo que fuera con tal de verte feliz, y al día siguiente decirte que ya no le importas más, que todos esos besos, esas caricias y esos abrazos ya no significan nada.

Lo que más me sorprendió, debo decir, fue tu actuación. En serio, te llevaste el Oscar. Recuerdo bien cómo el domingo hicimos el amor apasionadamente, y tú te entregaste como si no hubiera otra cosa más en el mundo; pero el lunes, muy serio tú, me dijiste que necesitabas un tiempo, porque ya no estabas seguro de lo nuestro; para el viernes, ya me habías olvidado. Wow, ¿en serio tan rápido se extinguió esa llama que había entre los dos? Si lo tuyo fue amor, lo mío no sé qué es; debe ser una de esas enfermedades incurables, porque aún con la decepción que me llevé de tu parte, sigo teniendo ese sentimiento vivo por ti. Todavía te quiero, te extraño y me duele tu ausencia.

En verdad, no entiendo cómo es que el amor se te fue tan pronto. Más bien creo que lo tuyo era un capricho, un enamoramiento, una excitación pasajera, de otro modo no me explico cómo es que de la noche a la mañana se haya esfumado sin dejar rastro. Amar es algo más complicado que sólo un simple sentimiento que así como viene se va. Amar es una decisión, y el que ama decide quedarse aún cuando las cosas se vuelven difíciles, aún cuando los sentimientos parecen difusos, aún cuando la relación entra en una crisis. El que ama permanece a tu lado a pesar de la tormenta, porque quiere cuidarte siempre, porque le importas y nunca te dejaría sola. El que ama te quiere con todos tus defectos y tus virtudes. El que ama lucha por su chica, no la deja atrás jamás de los jamases.

No lo puedo esconder, aún te sigo amando. Pero a la vez comprendo que no puedo seguir aferrada a ti, pues necesito encontrar a alguien que me ame de verdad, como tú no pudiste hacerlo. Sé que yo también cometí errores y quiero que me perdones por ellos, pero la verdad es que tú me hiciste mucho daño y esas heridas tardarán su tiempo en sanar. Me herías cuando me vestía bonita para ti y tú no te dabas cuenta, me herías cuando ya no correspondías a mis besos con la misma pasión, me herías cuando te mandaba un mensaje de buenas noches que tú no contestabas, me herías con tu indiferencia, con tus “no tengo tiempo”. Todavía recuerdo esas circunstancias difíciles que tuve que enfrentar sola, porque tú siempre tenías una excusa para evitarme.

Hoy recibí una llamada tuya y no te quise contestar. No sé qué querrás decirme. Pero créeme, yo ya no me trago el cuento de que me amas y de que te sientes solo y triste sin mí. Para volver conmigo, tendrías que bajarme la luna y las estrellas, pero recuerdo muy bien que tu miedo a las alturas era tan enorme, que no creo que te atrevieras siquiera a bajarme al gato de la azotea. Seguiré mi camino, aunque me duela. Sé que tarde o temprano encontraré el amor que me merezco.

Autor intelectual: Yazmín Pérez Nieto



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