Hemos llegado a conocer cada parte de nosotros. Hemos tocado lo más íntimo de nuestro ser y no podemos asegurar que haya  algo entre tú y yo. Para los demás sonará extraño, sonará un tanto curioso y un poco tonto, pero me gusta no pertenecerte y ser tu amante cada vez que estoy cerca de ti.

Ambos estamos seguros de lo que pasa entre los dos. Ambos sabemos que no nos pertenecemos, que somos libres y que cada uno puede tomar su propio camino si así lo quiere. Ambos sabemos que hay algo dentro de nuestro corazón que lleva nuestro nombre pero que podemos desecharlo sin remordimientos. Ambos sabemos que no debemos tener dueño, que no debemos de asegurar un por siempre.

Estamos juntos a pesar de la distancia y las circunstancias que nos han levado a ocultar tanto amor, tantas caricias y besos incontables. Estamos juntos sin estarlo y ambos estuvimos de acuerdo de permanecer así. No quiero ser tuya pero quiero sentirme tuya. No quiero hacerte mío, colocarte una etiqueta con mi nombre pero si quiero permanecer a tu lado el mayor tiempo posible porque he aprendido a quererte. He aprendido a verte como mi amante y como ese amigo que sé que siempre estará ahí a pesar de las circunstancias.

No podemos estar juntos pero tampoco es posible permanecer separados por mucho tiempo porque sabemos que nos extrañamos, sabemos que no podemos permanecer demasiado tiempo el uno sin el otro. Sabemos que nuestros caminos se han unido pero que en cualquier momento pueden ser separados. Ambos sabemos que no debemos aferrarnos a un futuro que es incierto, a un futuro que no sabemos si llegará. No podemos estar juntos porque sabemos que las separaciones duelen cuando te lo tomas en serio, cuando sabes que esa persona te pertenece y te es arrebatada. Por eso y otras razones lo mejor es permanecer como lo hemos hecho hasta el momento; permanecer sin etiquetas, sin sueños es lo mejor. Es mejor saber que estamos el uno para el otro pero que si llega a irse alguno de los dos estemos preparados para el golpe, preparados para soportar el dolor de ya no volver a ver a esa persona de la misma manera, tan cerca de ti. Es difícil dejar ir a esas personas que piensas que te pertenecen, esas personas que pensaste que estarían ahí para siempre. Es difícil dejar ir a esas personas que pesaste pasar un futuro a su lado y es difícil darte cuenta que el futuro que creaste a su lado comienza a desvanecerse lentamente y enfrente de ti sin poder hacer nada. Te quiero a mi lado, eso es verdad, pero sé que eres libre y que podrás irte en el momento que tú lo quieras. No quiero perderte pero sé que no debo amarrarte a mi lado porque nadie es dueño de nadie; nosotros somos nuestros propios dueños.

Somos amantes sin el derecho de pertenecernos. Somos amantes sabiendo que quizá algún día quedaremos solos, que quizá un día uno tenga que irse para siempre.



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