En ocasiones y más común de lo que uno se piensa, en las relaciones matrimoniales, como humanas llega el momento en el que te sientes aburrido, abrumado, sientes que la monotonía llego al límite y es cuando comienzas a buscar una oportunidad para experimentar cosas o relaciones diferentes, ya que quieres  revivir aquello que anteriormente  sentías, te hacía feliz, te llenaba de satisfacción y te hacía sentir  realmente vivo.

El amor se compone de varias fases y obviamente el principio está lleno de amor, sientes que no puedes vivir sin esa persona, que te quieres casar y entregarle tu vida entera, te llenas de celos y rabia cuando aparece alguien más, y haces lo imposible por agradarle.

Cuando por fin tomas esa decisión que cambiará el resto de tu vida, te sientes realmente realizado e inmensamente feliz. Pero el tiempo pasa y comienzan los problemas de vivir con una persona “diferente”, que tiene costumbres o hábitos que tal vez no comulgan con los tuyos, que deja los calcetines en donde no te gusta, que no acomoda la ropa, que no se toma la molestia de recoger lo que ocupa, etc.

Aunque todo eso tiene arreglo hablando y llegando a un acuerdo, los problemas empeoran cuando ya habiéndolo platicado sigue pasando…

Aunque no todos son problemas, pues también pasan tiempo juntos, salen, conviven, ven películas, terminan siendo los más grandes cómplices, se preocupan uno por el otro, el dolor de la otra persona también te duele y comienzas a sentir que definitivamente no podrías vivir sin  él.

Y bien en una relación matrimonial las cosas cambian constantemente, pues cada vez conoces más a esa persona que elegiste para compartir el resto de tu vida, aunque en realidad la vida en sí, es un albur, pues de repente crees conocer perfectamente a alguien y con el paso del tiempo te das cuenta que no era como creías.

Pasan los años, llegan los hijos y cambian aún más las cosas, pues un hijo le da un giro  radical a la vida, con él llegan ilusiones, amor, felicidad, pero también muchas responsabilidades y por error nos enfocamos al 100% en los hijos dejando mucho del lado la relación de pareja, es cuando la rutina comienza a atacar, pues despiertas de madrugada para atender al bebé, desvelada te levantas para ir a la guardería y de ahí a tu trabajo, en donde pasas la mayor parte del tiempo, regresas cansada a recoger a tu hijo, llegas a casa a limpiar a preparar algo de cenar, sacar ropa, planchar, etc. Después sigue el trabajo pues el bebé requiere de tiempo, y a las últimas horas duermes para que al otro día sea exactamente lo mismo.

Poco hablamos con la pareja, creo que cuando más se comunican es cuando comienzan al llegar las cuentas por pagar y lo que se necesita comprar, peleas y discusiones porque el dinero no alcanza, total que terminan yéndose a la cama enojados.

El por su parte se da tiempo para salir con sus amigos o hacer otras cosas, cuando tú no tienes tiempo de nada, al contrario te falta tiempo para terminar los quehaceres, entonces comienzas a preguntarte si en realidad eso es lo que querías de tu vida.

Los años pasan los hijos crecen y tu vida sigue siendo la misma rutina, a veces no tienes ganas de verlo, es más te sientes feliz cuando no está. Es cuando comienzas a morir en vida, sin siquiera imaginarlo.

Entonces comienzas a buscar alguien o algo que reemplace o llene ese vacío inmenso, y por desgracia o por fortuna… Lo encuentras.

Comienzas a ilusionarte nuevamente, las cosquillas en la panza o mariposas en el estómago son cada vez más fuertes, con el paso de los días, sacas tiempo, no sabes de donde o como pero logras estar frente a frente a esa persona especial, sabiendo que no es lo correcto.

Te remuerde la conciencia, se apoderan de ti sentimientos encontrados, porque por un lado eres feliz nuevamente, y por otro lado piensas en tu pareja, que aunque la relación no marche bien a fin de cuentas siguen juntos, comparten la vida y hay hijos en común.

En fin, es un coctel de emociones, pero terminas haciendo lo que en ese momento tu corazón, sentimientos y emociones te dictan, total que logras esconderlo y tener esa doble vida, que te hace llegar a casa y que los problemas sean un poco más soportables, pues esa otra persona es como una fuga en donde descargas todas tus aflicciones y frustraciones rutinarias.

El problema crece cuando pasa lo que no tenía que pasar… Te enamoras

Al comenzar esa relación no fue con esa intención, pero te das cuenta tarde cuando ya los sentimientos están realmente involucrados, y cuando tu ni siquiera pensaste en que esa persona que elegiste para hacer un poco más llevadera tu vida también estaba comprometida con alguien.

Entonces lo que en un principio fue toda felicidad se derrumba, no sabes que hacer pues ya sientes que lo amas y que no puedes vivir sin él, sin embargo hay terceras personas que en realidad de terceras no tienen nada, pues fueron las que en un principio tanto él, como tú eligieron para compartir la vida.

Así que bien, no puedes basar tu felicidad en la infelicidad de otros.

Aunque bueno, eso es lo que menos importa cuando se está enamorado, porque nadie dice que no se puede enamorar uno varias veces, creo que los seres humanos somos polígamos por naturaleza y siento que es más normal de lo que parece, pero la sociedad y la religión siempre irán en contra de esos pensamientos o acciones.

Y claro que no es lo correcto, pero es lo que en ese momento hace feliz tu corazón y te hace sentir realmente viva.

Bien, pues a veces es bueno sostener una relación secreta que te haga escapar un poco de la realidad, pero hay que tener cuidado porque con el paso del tiempo esto puede resultar contraproducente, sobre todo cuando comienza a florecer el amor.

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Sería mucho más fácil decidir separarse de la actual pareja y comenzar una vida con la otra, pero al paso del tiempo será exactamente lo mismo.

No justifico los malos actos, pero sí creo que así como no podrías comer solo brócoli los 365 días del año, así mismo es casi imposible que en una vida llena de lo mismo no haya tentación de conocer algo nuevo, siempre y cuando no se mezclen sentimientos. Ya que al comenzar a pasar esto, las cosas se complican, pues ahora no solo sufres porque estas con alguien a quien no amas más, sino que también sufres porque tu ya sabías que tu amante  también tenía a alguien. Aunque eso antes era soportable, al enamorarte ya no lo toleras y es difícil de controlar y soportar, porque entonces comienzan los celos y angustia de no saber qué pasa cuando él no está contigo y que hace cuando está con ella, y viceversa.

Así que lo que antes era toda felicidad pasa a ser una angustia constante cuando están lejos el uno del otro, y como saber si en realidad esa persona es tu alma gemela?, como hacer para cambiar el rumbo de sus vidas cuando cada uno ya tenía un compromiso previo con alguien más?

Son cuestiones muy difíciles de explicar, aunque se han dado casos en los cuales exactamente las parejas se separan y comienzan una relación con el amante, que en realidad era el verdadero amor de sus vidas y todo sale perfecto, pero también existen los casos contrarios, en donde los amantes hacen una nueva vida, y pasa que después terminan siendo amantes de sus propios primeros esposos…

El amor no acaba, lo que acaba es la rutina, has que el amor florezca día a día!!!

Deyra Y. Guerra R.



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