Son muchas las ocasiones en las que nos quejamos por nuestra mala suerte en el amor, son muchos los momentos en que cansados decidimos tirar la toalla y dejar de sentir, jajaja, como si de verdad pudiéramos hacer eso, en todo caso, aunque fuera posible esa no es la solución real, “vivimos creyéndonos víctimas de la casualidad, pero somos víctimas de la causalidad”: es verdad, somos nosotros la causa de lo que hemos vivido, hemos tomado en más de alguna ocasión la errada decisión de amar a quien no se lo merece, sé lo que estarás diciendo “-¿Cómo iba a saber yo que era un mentiroso, alguien sin compromiso y sin corazón?”, y es aquí donde te digo: Pudiste saberlo si hubieras sido observadora: es verdad que todos al principio nos presentamos con las mejores cartas, con nuestra mejor cara, hasta cierto punto es normal, lo que no es normal es pretender ser quién no eres, pero también es cierto que el antifaz cae rápidamente, ser mentiroso es muy desgastante y más por largos periodos de tiempo.

Un sabio dijo: Si alguien no te demuestra con hechos lo que dice, es mejor no confiar en sus palabras y he comprobado que así es. El amor verdadero es una fuerza tan grande que no puede pasar desapercibido, deja surcos en el camino, es por eso que muchas veces no lo notamos hasta que ya pasó, por que miramos atrás y vemos las enormes marcas que dejó a su paso, es así de sencillo identificar un amor real de uno fingido, hecha ahora mismo un vistazo atrás y mira el camino recorrido, repasa cuidadosamente todo lo que han vivido juntos, especialmente los momentos de prueba: cuando tu haz sido débil, o poco atractiva, cuando has sido una mala compañía y fíjate como ha actuado tu pareja en consecuencia: ¿Se ha preocupado por ti?, ¿te ha ayudado?, esa persona ¿hace una mejor versión de ti?, o ¿solo te ha llenado de llanto?.

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Hay algo que solía decir mi padre: “Tus actos suenan tan fuerte, que tus palabras no se escuchan”, nada puede ser más verdadero, mira entonces los actos de las personas que están cerca de ti, enmudece por un momento la película de tu vida y fíate solo de lo que puedes tocar, ¿Qué tan tangible es el amor a tu lado?

Durante mucho tiempo nos han llamado el sexo débil, y en parte tienen razón: somos débiles no porque carecemos de fuerza física, ¡hay muchas mujeres más fuertes que los hombres¡, tampoco se refieren a nuestra tolerancia al dolor, está más que comprobado que somos capaces de soportar más dolor que los hombres, tampoco se refieren a nuestra inteligencia, ya que somos sobresalientes en todos los ámbitos y carreras, además de poder dividir nuestra atención ya que somos multitareas; somos débiles solo porque nos ilusionamos con facilidad, sucumbimos rápidamente ante las palabras y promesas de aquellos que nos llaman la atención, basta con un par de muestras de amor y confianza para cegarnos por completo ante la realidad, incluso muchas veces nos peleamos con las personas que nos quieren, cuando nos tratan de advertir sobre lo peligroso que puede ser la persona a la que amamos, no puedo ni contar la gran cantidad de veces que me he peleado con amigos y familia por tratar de advertirme sobre la pareja que tenía.

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No pretendo decir con esto que hay que cerrarnos al mundo y mucho menos al amor, “no amar por temor a sufrir, es tan absurdo como no vivir por temor a morir”; lo que quiero decir con todo esto es que: hay que poner bien los pies sobre la tierra, enfocar nuestro cariño en las personas que nos demuestran el suyo y no creer a la primera todo lo que nos dice aquel que creemos nuestro príncipe azul, una vez comprobado que la persona se merece nuestra confianza, !entonces sí a darlo todo como debe ser¡, recuerda que la persona que te dará más felicidad no es aquella que te hace vivir solo locuras y pasión, será la que se quede contigo hasta el final, después de que el físico pierda su atractivo, después de que la pasión se apague, cuando el amor lo sostenga solo la personalidad.

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Autor: Sunky



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