Es doloroso ya no estar a tu lado, no poder morder tus labios que tanto me incitaban, no poder dejarme seducir por esos brazos tan cálidos que me brindaban protección en todo momento. Sí, es muy doloroso, porque aún conservo tu rostro en mi memoria, y todavía recuerdo la dicha de aquellas tardes que pasábamos juntos cuando recorro, ahora sola, nuestros lugares favoritos, nuestro parque, nuestro cine, nuestro callejón.

Es doloroso no tenerte en mi cama, y no sólo me refiero a que extraño la forma tan vigorosa y romántica con la que me hacías el amor, sino a que extraño, sobre todo, la presencia clara de tu alma que iluminaba mi corazón con una sonrisa. Es doloroso extrañar esos juegos de cosquillas que terminaban en caricias infinitas. Duele, no sabes cuánto…

Son dolorosas aquellas charlas interminables sobre temas cualesquiera que ya nunca vamos a poder tener, y aunque tú digas que este dolor es lo que nos hace sentir vivos, yo siento que, por el contrario, se está llevando una parte de mi vida.

Y es que más que mi pareja, más que mi novio, eras mi mejor amigo, mi confidente, mi cómplice de aventuras, mi gran y único amor. Y eso es lo que más me duele perder.

Pero sé que, a final de cuentas, el tiempo hará su trabajo y poco a poco las heridas irán cicatrizando. Y entonces aquellas canciones que me dedicabas y aquellos besos que me dabas a plena noche bajo la lluvia serán sólo sombras de un pasado borroso, que apenas se puede distinguir. Y olvidaré, olvidaré la forma en que movías los dedos de la mano izquierda cuando te ponías nervioso o estabas impaciente, olvidaré cómo te mojabas los labios antes de besar mi cuerpo y olvidaré incluso los cuentos que tan lindamente me contabas cuando no podía dormir.

Y te expulsaré completamente de mis sueños, y ya no invadirás día, tarde y noche mis pensamientos, porque te olvidaré, y olvidaré tu figura, y tus dientes perfectos, y hasta el timbre grave y tosco de tu voz.

Sólo hay una cosa que conservaré de ti, y es esa promesa que nos hicimos de ser felices y de nunca darnos por vencidos. ¿Recuerdas que nos lo prometimos? Pues yo lo cumpliré, sin ti, pero lo haré.

Y el tiempo se encargará de borrar de mi memoria tus aromas que tanto me encantaban, y el color de tus ojos hipnóticos que me hacía suspirar cada que los observaba.

Olvidaré cómo tomabas tu guitarra y tocabas aquellas canciones que tanto me gustaban, y cómo, con el tiempo, me animaste a que yo las cantara, y ahí estábamos los dos. Olvidaré también cuando nos animamos a cantar en la calle aquel día y pusimos tu gorra en el suelo y, para nuestra sorpresa, nos llevamos un buen dinero por parte de la gente que nos escuchaba al pasar.

Olvidaré esa magia que hubo entre nosotros, esas sensaciones especiales que sólo tú y yo sabíamos comprender.

Al final, te olvidaré por completo, ya no habrá llanto ni residuos de amor, y entonces, sólo entonces, dejará de dolerme el corazón.

Autor intelectual: Kurmy



     Compartir         Compartir