Regresando a aquellos días en los que estabas en medio de mi vida puedo comenzara notar toda la hipocresía que había entre nosotros, todas esas mentiras que estaban en medio y no día darme cuenta en aquel momento cuando estabas a mi lado; aún no sé por qué, no entiendo por qué seguía tu lado sin darme cuenta de que todo lo que había entre nosotros era una farsa, era algo forzado que nos hacía seguir adelante sin amor y solo una costumbre y compromiso que nos obligaba a seguir estando juntos sin pensar en nuestra felicidad, sin pensar en todas esas cosas que podíamos hacer sin perder el tiempo mientras seguimos fingiendo en tener amor y algo que nos conectará. Quizá el pretender algo enfrente de los demás nos hizo una costumbre de despertar, vernos y soportar aquella mentira.

Los demás no lo sabían, no sabían lo que realmente había entre nosotros porque pretendíamos una realidad que ambos sabíamos que no existía, en la que ambos interpretábamos un papel que en ningún sentido lograba demostrar quien éramos realmente.

En un principio todo estuvo bien, creíamos en el amor y nos intentamos amar y demostrar lo feliz que éramos el estar juntos, peor con el tiempo toda la relación comenzó a deteriorarse. No sé, no sé quien fue quien comenzó esta mentira. No puedo culparte solo a ti porque estoy consiente de que ambos tuvimos que ver con esto, ambos tuvimos que ver con comenzar esta farsa que al final nos hizo cambiar y nos hizo pensar en que portamos seguir pretendiendo amarnos hasta el final ignorando y deshaciéndonos de la idea de ser feliz cada uno en su camino.

El tiempo nos llevo a ver nuestra realidad, a ver el enfado de nuestros corazones soportando el estar con una persona con la que ya no sentimos nada, sabiendo que era reciproco, que ninguno de los dos podía amar al otro porque todo había pasado, porque ambos dejamos que la relación decayera uno hicimos nunca nada para recuperarla, demostrándonos que realmente no era amor el que sentíamos, demostrándonos que ninguno saldría dañado si rompíamos y simplemente seguiríamos nuestros caminos sin pensar de nuevo en el otro. Ambos sabíamos que estábamos perdiendo el tiempo, pero ninguno de los dos hacía nada para resolverlo, ninguno de los dos hacíamos que las cosas mejorarán porque no había compromiso y todo era una costumbre y decidíamos ser tan hipócritas que seguir nuestra propia felicidad. Pero el tiempo todo lo soluciono y por fin hizo algo en nosotros para demostrarnos que esa rutina tenía que terminar, que el despertarnos al lado del otro ya tenía que acabar porque no éramos felices y que no valdría la pena pretender algo por los demás siendo cada vez más infelices.

El tiempo pasó y terminó la historia como tenía que terminar, separándonos y dejando por fin esa vida que ambos deseábamos que terminará. Ahora cada uno tiene su propio camino y ambos sabemos que fue lo mejor, vivir nuestra vida sin el otro pero aprender en el camino a ser amigos de nuevo sin mezclar sentimientos forzados y mentiras que nuca terminarían.



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