Te vi, dibujándote una falsa sonrisa de carmín,

Guardabas cada recuerdo en el cajón del olvido…

Según tú…

No quisiste mirarme, no levantaste la mirada,

Pues tu orgullo no te dejó reconocer que me fallaste,

Esa idea tuya de hacer tu santa voluntad, fue lo que lo mutiló.

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Al amor le cortaste las manos y los pies.

En el cajón también guardaste tu corazón,

Dices  a los que te conocen, que para protegerlo,

La verdad es para protegerte a ti…

Tu cobarde infidelidad, no solo me rompió a mí…

Archivaste las caricias, almacenaste los besos, y recolectaste los recuerdos.

Colgaste las ganas y al amor también le cortaste las alas.

Eres soberbia, y te dices satisfecha,

Pero cuando eres tú, sin caretas, sin falsas sonrisas,

La soledad te cala, como navajas heladas.

Y en la mañana, me ves en cada mirada,

Pones mi cara en cada rostro desconocido,

Sé que me extrañas.

Y no te culpo pues de sobra sabes que te amaba…

Pero importó más tu orgullo y tú miedo a perder todo si me eras fiel

Eso, te dejó sin nada,

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Sin él, sin mí, sin ti….

Lograste que me aferrara a tu cuerpo,

A tu cara, a tus manos,

Me encantaban tus caricias hasta que vi que las compartías.

Aunque lo odies, se que me extrañas,

No volveras, pues si lo hiceras,

Solo chocarías de nuevo con la realidad de la soledad.

Tu orgullo no te deja ver que me fallaste,

Esa idea tuya de hacer tu santa voluntad fue lo que lo mutiló.

Al amor le cortaste las manos y los pies.

Colgaste las ganas y al amor también le cortaste las alas.

Idea Original: RICHARD RIVERA-CARDONA



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