Ha pasado poco desde tu partida y debo decirte que aquí todo está bien. Me sorprende verme así, tan llena de luz y radiante con una sonrisa, esa que tanto te gustaba, esa que tanto amabas. Así es, mi vida continúa ahora sin ti, sin tus mensajes de buenos días, sin tus bromas o chistes de los cuales sólo tú te reías. Mi vida continúa, pero ahora no es la misma. Ahora veo la vida de una manera diferente, despierto todos los días con una meta en la cabeza, una meta que lucho día a día por cumplir.

Me permití darme un tiempo para estar triste por tu partida, tenía que sacar lo que me dolía para poder superar y continuar y sabía que lo conseguiría; sólo debo confesar que lo que no me esperaba es que fuera tan pronto. No me esperaba en tan sólo unos días verme alegre como siempre he sido, nadie ha notado tu ausencia aunque al principio me costó un poco, debo confesar, pero como siempre he sabido salir adelante.

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Te escribo estas líneas sólo por si en algún momento te habías detenido a pensar o preguntarte por mí. Estoy bien, me siento bien y a pesar de que te fuiste y sin mirar atrás continuaste con tu vida, quiero que sepas que yo sigo con la mía.

Deseo que tú también te encuentres, aunque sea la mitad de bien de lo que yo estoy y deseo que algún día sea verdad todo lo anterior…

Por cierto, solo déjame contarte algo más:

Ha pasado tan poco desde tu partida que obviamente aún me cuesta, me duele y me quema por dentro saber que te has ido. Me encuentro sorprendida sí, pero de darme cuenta lo fuerte que puedo llegar a ser para continuar con mi vida como si nada pasara y la verdad es que por dentro, todo pasa. Hago esfuerzos sobrehumanos para no llorar a cada hora, a cada instante, cuando veo a una pareja caminar agarrados de la mano por la calle, cuando escucho tu nombre, alguna fecha, algún lugar o alguna canción y los recuerdos vienen a mi mente. Y es que creamos tantas historias juntos que es imposible sólo borrarlas y deshacerse de ellas. No sé cómo tú lo logras, no sé si lo has logrado.

Y en vez de llorar, me trago esas lágrimas y sonrío. Levanto la cara y continuo mi vida sabiendo que ya no estás en ella, sabiendo que ya no recibiré un mensaje tuyo, que ya no llegarás con flores y me sorprenderás con tus detalles, sabiendo que todo llegó a su final. Y es que, ¿qué caso tiene sentarme sólo a llorar?

La vida tiene que continuar, mi vida tiene que continuar. Ahora veo la vida de una manera diferente, despierto todos los días con un propósito: no volver a saber de ti, no llamarte, dejarte atrás. Voy luchando día a día, pero aunque no lo demuestro, es difícil y sólo Dios sabe cuánto me cuesta.

Me permití un tiempo para estar triste y llorar tu partida para superar y salir adelante, sé que lo conseguiré, sólo que aún no te has ido del todo, aún deambula tu recuerdo en mi mente, sobre todo cuando la noche se hace presente. Por supuesto que salgo a la calle siempre alegre, siempre optimista, siempre sonriente, así como soy yo. Pero por dentro, ni te cuento…

Soy fuerte, porque no tengo otra opción.

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