Herida, confundida, decepcionada (un poco más de lo que ya estaba) y un tanto desorientada, debo continuar con mi rutina normal, hacer caso omiso a tus palabras y fingir que las cosas van bien.

Como siempre, nunca podemos llegar a un acuerdo, nunca podemos arreglar las cosas en su debido momento, porque no pones de tu parte para comportarte como la parte madura, cuando yo ya estoy equivocándome.

Al contrario de eso, viendo que yo estoy haciendo algo que no acordamos, te pones en el mismo papel que yo y te equivocas también, así que déjame decirte que no vamos a llegar a ninguna parte, ahora que sí esa es tu intención, ahórrate problemas y di las cosas como son.

Para ninguno es justo que las cosas sean estresantes y mucho menos de esta forma, la mayoría del tiempo pongo mucho de mi parte, me parece lógico que si una vez, no estoy en la mejor condición para hacerlo, me eches una mano y seas tú el sensato que intente solucionar lo que se está poniendo mal.

No creo que te cueste mucho, es cuestión de tener ganas y disposición. Dices quererme y amarme, pero entonces demuéstralo de esa forma, no con palabras, hazlo con acciones, demuestra que eres capaz de someter tu orgullo, que haces lo necesario para ayudar en la relación cuando se necesita.

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Porque yo también necesito quién me de un soporte y un apoyo, cunado mis sentimientos, mi estado físico y mental no me dejan pensar con claridad. Merezco que des lo mejor de ti, porque no es precisamente sólo para mí, es para ambos, es una cuestión de dos; es para nuestra relación.

Y si eso no te parece coherente, entonces yo no logro entender que haces conmigo y sí aún con esto que te escribo, no logras ver a lo que me refiero, entonces mejor piensa que es lo que en verdad buscas. Ahórrate sufrimiento y por favor ahórramelo.



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