La verdad es que nunca me han gustado las despedidas, para ser franca, siempre he preferido marcharme sin decir adiós ; sin embargo, esta vez lo haré distinto, pues a final de cuentas tengo tantas cosas que decirte, y muchas más que agradecerte.

Esta vez me toca aceptar que a pesar de todos los momentos que vivimos, es necesario este final, desafortunadamente en el corazón no se manda, y a pesar  de mis esfuerzos, de todo este amor que te daba, simplemente no pudiste enamorarte de mí, no hubo manera de que me pudieras amar.

adios buena sierte

No te culpo, ni te reprocho nada, ni mucho menos me atrevo a insistir, prefiero mantener intacta mi dignidad y todos esos bellos recuerdos que me llevo de ti.

No todos los finales tienen que terminar en orgullo, enojo y desesperanza, hay personas que llegan a nuestra vida para llenarnos de luz, de calma, cumplen su cometido y después se marchan.

Me gusta creer que eso fuiste para mí, pues no puedo negar que me enseñaste tanto, que me ayudaste a crecer, a percibir la realidad de un modo distinto al que yo lo solía ver.

adios amor mio

No puedo negar que mi pecho se oprime al decirte adiós, pero a pesar de que te digo adiós, no me quedo con el corazón roto, ni guardo rencor; por el contrario dejas un corazón agradecido, mucho más fortalecido.

Guardo para ti los mejores deseos,  que sea dichosa tu suerte, que cumplas tus sueños, que la vida te regale sonrisas y amor frecuente.

Solo te pido, que de vez en cuando y con cariño pienses en mí, créeme que por mi parte, será  siempre así.

Sin más que agregar, solo queda decir; buena suerte, fue un placer conocerte.

 

Autor:    Laura He.

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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