Los cambios acontecen y la actitud más saludable pasa por aceptarlos e intentar adaptarse lo mejor posible a los mismos.

Cuando se trata de asuntos de poca entidad, no cuesta demasiado. Está cerrada la tienda de siempre o se va la señal de la antena y, la mayoría de nosotros, nos adaptamos.

Sin embargo, hay otra serie de situaciones más difíciles de aceptar y no digamos de tratar de adaptarse a ellas.

Hay problemas de salud, siniestros y otros grandes males, para los que necesitamos grandes remedios (según un sabio refrán). Pero, ¿cómo adaptarse a algo tan indeseable?

cambios-en-la-vida

Adaptarse no es resignarse

Aceptar una situación y tratar de adaptarse a ella no es resignarse a la misma. Es asumirla, tratar de entenderla y buscar soluciones.

Cuando nos oponemos a la realidad, estamos complicando la situación. El miedo nos paraliza y vemos lo que acontece a través de sus ojos.

Y, cuando dejamos de resistirnos y aceptamos la realidad tal cual es(aunque no nos guste), la tensión disminuye. Encontramos algo de paz y podemos contemplar el asunto con más claridad.

Entonces es cuando se nos ocurren soluciones que antes el miedo no nos dejaba ver. Eso es adaptarse.

¿Cómo ser más adaptable?

Esta cualidad nos ayudará bastante en la vida. Apuntemos aspectos donde podemos ir practicándola:

(Hablo “de tú”, pero me los aplico yo también.)

(1) Aceptar el cambio. El cambio es inevitable. Puedes hacer lo que esté en tu mano para ir cosechar logros y procurar cambios positivos. Cosa que no impedirá que el viento sople, unas veces a favor y otras en contra.

imagenes-con-frases

(2) Observar los pensamientos. Es muy difícil aceptar una situación, si no eres consciente de lo que piensas y de lo que sientes ante la misma.Por ejemplo: Estás molesto porque no te han promocionado en el trabajo. Admitiéndolo es como puedes enfocarte en qué hacer para darle la vuelta.

(3) Asumir lo incontrolable. Hay situaciones sobre las que puedes influir (unas veces, más y otras, menos). Pero hay otras sobre las que no puedes influir y, mucho menos, puedes controlar.

(4) Aceptar que no puedes controlar a los demás. Entre “lo incontrolable” están las personas que te rodean, que no siempre se comportarán como tú prefieres. Cada una de ellas tiene sus prioridades, su personalidad y su manera de proceder.

Está bien. Alguna vez te sorprenderán los desastres y habrá personas que saquen los pies fuera del tiesto sin que puedas evitarlo.

Lo que sí puedes es controlar es cómo interpretas la situación y cómo respondes. ¿Qué es lo más sano? Aceptarlo como viene y buscar opciones para manejarlo y salir adelante, ¿no te parece?.

adaptarse-cambios



     Compartir         Compartir