Nos embarcamos en un viaje de fin de semana, siendo total mente dos desconocidos. Las condiciones del viaje eran claras, escapar de la realidad pero tan sólo duraría dos días, 48 horas. Comienza el viaje el clima era tenso, nos mirábamos, hablábamos pero aún reinaba el silencio de ambos, manteniendonos distantes. Al llegar al lugar, la brisa, el paisaje, el mar , la arena, la soledad creaban el mejor paisaje, donde nadie nos conocía donde éramos dos perfectos desconocidos. Las horas pasaron ambos sentados uno al frente del otro, se podía oír desde lejos al mar, casi ni se escuchaba pues estábamos tan atentos a esos secretos que comentábamos a confesar que parecía que el tiempo pasaba más lento y el entorno era nuestro único testigo. Dejábamos de escondernos dentro de nosotros mismos para empezar a confesar los secretos, historias de amores pasados donde dejábamos que el otro revelará nuestra verdadera identidad. Pero jamás perdimos ese pensamiento latente que habíamos puesto como lema al comenzar el viaje, este será un viaje un simple viaje en donde sólo estará permitido reír, llenar el alma con felicidad.

La noche no tardó en llegar, pues ahí estábamos como dos extraños, el campamento se silencio, las estrellas radiantes en el cielo negro, el resplandor del fuego era nuestro único testigo. Pues fue en ese instante en donde lo mire a los ojos y le conté uno de mis secretos. Soy una convencida de que no creo en las palabras, creo en el lenguaje de los ojos, pues en ellos se puede ver el alma. Así que le dije ya no podrás mentir, la vida se trata de decir la verdad de empezar a dejar de mentir de escondernos detrás de algo que no somos. Y tú sabes mentir muy bien con tus palabras le dije, tan sólo acentuó con su cabeza la respuesta, y un instante luego me dice es el orgullo que no me deja.

Pasamos varias horas hablando sobre el secreto de las miradas y de lo que nuestros ojos pueden llegar a decir. Entre sonrisas el exclama no pude ser verdad ahora jamás podré volverte a mirar porque ya no podré mentirte, de eso se trata la vida de no mentir de no fingir lo que no somos. Luego le pedí que me abrazara como si me quisiera, los abrazos no son todos iguales este sin duda fue distinto. Juro por Dios que podía sentir sus latidos y cada vez se aceleraba más, esos abrazos que llegan al alma. Y en ese momento le pedí que no se fuera a enamorar, a lo que respondió y porque no? Sabes que no es momento, que yo ya no me enamora y no es por falta de sentimientos sino por acumular decepciones. Entonces, me hizo, le hice el amor como nunca en donde pudimos lograr ser sólo uno. Al despertar dirigí la vista hacia el, para contemplar su sueño por unos instantes, tan sólo mirar su rostro, aquel extraño de ojos color café, nos habíamos hecho el amor aquella noche como si nos quisiéramos.

Al despertar volvimos a ser los mismos, sólo volvieron las risas cómplices, pero sin olvidarnos de lo que habíamos acordado, sólo era un viaje de dos extraños que no podrán generar ningún tipo de sentimientos donde debíamos mantener la distancia. En un instante y casi simultáneamente confesamos que en algún momento los dos dudamos en emprender este viaje, pero por pensar en el otro lo hicimos. Ahí justo ahí se pone de manifiesto lo que la razón quiere y donde el corazón gana.

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Pero si de algo estoy segura, lo he conocido como tal vez nadie lo haya hecho sus secretos, sus miradas en donde ya no podría mentir y en donde el comenzó a hablar del orgullo que llevaba dentro que no le permitía ser auténtico aunque quisiera, y por más que le doliera si orgullo lo podía más. Luego de aquel relato tan sincero el comenzó a apagarse a resguardarse cada vez más dentro de ai mismo. El viaje llegaba a sus últimas horas, no voy a negarlo que yo también lo hice me volví a ocultar en si misma.

Llegamos siendo unos, volvimos siendo otros ya no eramos tan extraños éramos cómplices de nuestros secretos donde habíamos dejado entrever las almas y en donde las palabras callaban. Y así sin más el fin de semana llego a su fin, por momentos sentí estar viviendo dentro de una película, donde te quedas con un nudo en la garganta, donde quedan preguntas por hacer, historias que contar y miradas que descubrir. Hoy es lunes 7:00am siento sonar el despertador a lo lejos, donde la realidad de la vida me llama. Si me preguntas si lo volví a ver, te diré que no, que nunca más supe nada de ese extraño de ojos color café. Que fue de mi eso si lo se.

Me quedo pensando que no era nuestro momento, mil preguntas me hago y nos encuentro respuestas. Si lo volviera a ver y tan sólo mirarlo a los ojos le pediría. Abrazarme y no digas nada, abrázame como si me quisieras.

Por: Jessica Peluffo



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