Estoy completamente molesta, tengo ganas de lanzarlo todo a la chingada, quiero quemarlo todo, quiero simplemente darme la espalda y caminar en otra dirección sin voltear atrás, esta discusión que tuvimos me hizo hervir la sangre, y de pronto comenzaron a llegar todos esos recuerdos de las otras veces que nos peleamos, cada segundo que pasa siento que dejarte es la mejor decisión, creo que me he tardado demasiado, pero en el fondo sé que debo apurarme, debo aprovechar esta rabia que me está consumiendo, porque si no actuó en medio de este momento de coraje sé que ya no podré hacerlo.

No entiendo porque seguimos peleando, porque insistimos en hacernos daño, en decir palabras que hieren, no lo entiendo, si después nos toca disculparnos, si después nos sentimos todos incomodos y pasan días sin que las cosas sean iguales, pero debo aceptar que, dentro del ojo del huracán, en este momento de furia, no soy capaz de pensar claramente, por alguna razón siento un impulso casi irrefrenable de destruir nuestra relación hasta tal punto que no queden cenizas, pero también estoy consciente de que es un deseo momentáneo, sé que en verdad, en lo profundo de mi corazón, estoy preocupada de las locuras que pueda hacer, porque te amo como nunca a nadie antes amé, por eso de alguna manera quiero apresurarme para terminar con esto, porque sé que si no lo hago, ya más calmada no lo haré.

Están en este momento pasando por mi mente todos esos momentos buenos y malos que hemos vivido, desde el día en que nos conocimos, todos esos momentos hermosos que pasamos juntos, todos esos momentos difíciles que superamos, y también todas esas peleas anteriores que tuvimos, me doy cuenta de que en lo general nuestra relación es más positiva que negativa para ambos, aun así ese fuego en mi interior, esa molestia, esas ganas de destruirlo todo no se han ido, pero ahora ya tengo en cuenta también todos aquellos detalles que conmigo has tenido, las veces que me consolaste en mis momentos de debilidad.

Ahora mismo se ha formado un nudo en mi garganta, mis sentimientos están encontrados, me siento con el derecho de estar indignada, pero al mismo tiempo me doy cuenta de que no quiero perderte, ¿pero que hago?, ¡no puedo dejar eso que hiciste simplemente pasar!, al menos necesito que te humilles ante mí y me pidas perdón, con la cara en el suelo, que entiendas que la próxima vez será la definitiva, que no estoy para andar aguantando todo esto y de pronto solo siento un beso tuyo que comienza suavemente y poco a poco va ganando en fuerza, todos esos remolinos en mi mente se disipan para poder disfrutar del momento y con mi coraje aun latente quiero quitarte, quiero que te separes, pero admito que mis labios no quieren dejar de besarte, en ese momento me rindo, entiendo que ya es demasiado tarde, ya no soy capaz de dejarte, ese beso apago las llamas de mi furia.

¿Te has fijado como es de absurdo de nuestras peleas? ¿Cómo es que puedes con un beso calmarme de esa manera? Y si todo va a terminar así ¿Por qué mejor no nos besamos desde el principio y nos saltamos la fase de la pelea?, definitivamente hay ocasiones en las que un beso se convierte en la solución al desastre.

Autor: Sunky



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