No voy a culparte, tu simplemente me diste aquello que fui capaz de pedir, yo nunca pretendí ser alguien que tuviera la fuerza para cambiar tus días, solo quería un tiempo a tu lado, solo quería probar el sabor de tus labios, solo quería poder tenerte para mi sola aunque fuera un momento, en el fondo me hubiera gustado que nuestra relación fuera más importante como para terminar convirtiéndonos en una familia finalmente, pero sinceramente yo nunca fui capaz de pedirte algo así, es por eso precisamente que no puedo culparte, tu solo me has dado aquello que te pedí.

Creí que el solo hecho de estar contigo me convertiría en la mujer más feliz del planeta, yo solo quería un poquito de cariño y tú me complaciste de manera perfecta, sin embargo yo me entregue por completo a ti, te di todo, mis sentimientos, mi cuerpo, mis sueños, mis esperanzas, toda mi existencia se concentró en el simple hecho de hacerte feliz, quería ser un excelente recuerdo cuando todo terminara, porque de alguna manera siempre estuve consiente de que todo terminaría, a pesar de nunca haber deseado una aventura, en el fondo esas eran mis únicas expectativas, y un rayo de esperanza infundado me hacía creer que quizás en algún momento podrías enamorarte completamente de mí.

 

¿Pero que clase de persona haría algo tanto tonto verdad?, ¿Cómo serías tu capaz de amarme a mi más de lo que yo misma era capaz de amarme?, eso es más que tonto imposible, con el pasar de los días fui deseando más de ti, aunque sabía que no tenía derecho, aunque nunca antes te lo exigí, quería más y más de ti, pero eso estaba fuera de nuestro trato no hablado, porque ahora estoy consciente de que hay cosas que no son necesarias de mencionar para que queden claras y establecidas, son cosas que se rigen por el ejemplo, por nuestra manera de vivir, de darnos a respetar, de exigir respeto, son esas actitudes nuestras las que dan la pauta a aquellos que nos rodean sobre cómo nos pueden tratar.

No puedo reclamarte nada, tu solo me disté lo que te pedí, pero hoy por fin me doy cuenta de que eso no es suficiente para mí, de hoy en adelante pecaré un poco más de soberbia y sé que no es ser soberbio en el fondo pedir que te den lo mismo que estas dispuesta a ofrecer, el caso es que ya no me conformaré con ser la estrella de nadie, cuando sé que puedo ser el universo para alguien más.

Autor: Sunky



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