Alguna vez pensé que estaba enamorada. Estaba segura de que mis sentimientos eran de amor auténtico, pues creí que esa persona era mi complemento, pero no, me equivoqué. Luego te conocí y supe que del amor no sabía nada, porque, para empezar, yo no necesito a nadie que me complemente: ya soy una mujer completa. Eso que yo creí que era amor, más bien era un capricho pasajero que nada me dejó.

Cuando te conocí supe que a tu lado todo iba a ser diferente, y ahora estoy muy contenta porque sé que he encontrado el verdadero amor.

Eres la pareja ideal, lo que mi alma y mi cuerpo necesitan. Contigo toda la vida adquiere un nuevo significado y el mundo se llena de colores vivos y alegres, que hacen feliz a mi corazón y dibujan una sonrisa en mis labios. ¿Y sabes qué es lo que más me encanta de nosotros? Que tenemos una conexión increíble, como si hubiésemos sido hechos el uno para el otro. Esa manera en la que anticipamos lo que el otro quiere decir, por ejemplo, me hace pensar que estamos totalmente sincronizados. Me haces feliz y sé que yo te hago feliz, y eso es increíble porque nada nos falta y nada puede perturbar el gran amor que nos tenemos.

Eres mi persona favorita, sin lugar a dudas, y si tuviera otra vida y me dieran a elegir, te volvería a escoger a ti una y otra vez.

A tu lado el universo me parece tan inmenso como nuestro amor, pero a la vez tan pequeño que creo que de una u otra manera estábamos destinados a encontrarnos. Todo el día estás en mi mente y cada que no estoy contigo revivo en mi memoria todos los momentos que hemos pasado juntos, anhelando que llegue la hora de volverte a ver.

Eres, además, mi inspiración. Tú me haces querer ser una mejor persona, y lo mejor de todo es que a tu lado me siento libre y puedo ser tan espontánea como nunca antes lo fui. Tu sonrisa ilumina mi mundo y es terriblemente contagiosa, no puedo verla sin sonreír yo también. Me encanta todo de ti: el brillo de tus ojos, la comisura de tus labios, tu nariz, tus mejillas, la manera en la que me tocas, me cantas, me recitas un poema y sí, adoro hasta tus chistes que, aunque son muy malos, los cuentas con una gracia que me hace destornillarme de risa.

Por eso hoy te invito a ser parte de mi vida, a quedarte por siempre para que nos acariciemos el alma con ternura y con pasión, porque tú y sólo tú eres a quien yo necesito.



     Compartir         Compartir