No hay nada peor que tenerte tan cerca y no poder abrazarte, acariciarte, besarte. Es una pesadilla pasar momentos increíbles juntos y que sólo sean como amigos. Sí, lo peor que me pudo haber pasado contigo es haber caído en la friendzone. No sabes cuántas noches he soñado con que llega el día que por fin te fijas en mí y me dices que tú también me amas como yo te amo a ti. Pero cada que me dices “te quiero mucho, amiga”, dudo que eso vaya a suceder. “Te quiero, amiga mía” son palabras que me hieren profundamente, que me taladran el alma y me martillean el espíritu, dejándolo completamente triturado. Si yo, lo que más anhelo en este mundo es que por fin me digas “te amo, hermosa”, “eres mi razón de ser”, “qué tonto he sido, pero de ahora en adelante nos amaremos y aprovecharemos el tiempo perdido, mi querida”. Sueños… fantasías de una chica friendzoneada.

No sabes cuánto sufro cuando me hablas de las chicas que te gustan, cuando me pides consejos sobre lo que las mujeres quieren oír, sobre a dónde llevarlas a cenar, sobre qué detalles lindos tener con ellas. Y yo de tonta dándote esos consejos, imaginándome ingenuamente que es a mí a quien irán dirigidos esos detalles. ¿Y qué más puedo hacer, si eres mi amigo? Para eso están los amigos, ¿no? Para aconsejarse. Lo peor es que nos tenemos tanta confianza, que hasta me has llegado a contar parte de tus experiencias sexuales: que si con tal chica fue fantástico, que si con aquella no lo volverías a hacer por nada del mundo, que si con fulana hubo pasión desmedida, que si con mengana hubo ternura y dulzura. Y yo muriéndome de los malditos celos, triste por saber que otras tienen de ti lo que yo nunca podré tener.

Yo no sé si tú ya te diste cuenta que me gustas. Hay muchas señales que no podrían pasar desapercibidas, como cuando te tomo de la mano y le doy un pequeño masaje a tus dedos, que, por cierto, he notado que ya no te gusta que lo haga L , quizá porque ya notaste que es un signo más romántico que amistoso. ¿Será que en verdad no tengo ninguna esperanza contigo? Mira que soy una chica linda, sincera, de buenos sentimientos, y, sobre todo, capaz de dar por ti lo que ninguna de las mujeres con las que sales daría. ¿Nada de eso cuenta?

Quizá lo que me hace falta es dejar de acobardarme y lanzarme al ruedo con valor, es decir, hablar con franqueza y decirte: “¿sabes qué? Tú me gustas, me has gustado desde hace mucho tiempo, y ya estoy cansada… no, más que cansada, estoy harta de que seamos amigos. Quiero algo más, lo quiero todo, quiero ser tu novia, quiero ser tu amante, quiero que dejes de atormentarme con tu amistad y pasemos a tener una relación en serio”. Pero sé que saldrías corriendo en cuanto te lo dijera. Te conozco y no eres un chico de compromisos.

En fin, así las cosas conmigo y contigo. Sólo quería desahogarme un poco y dedicarte estas palabras a ti, que me tienes en la friendzone.



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