Cuando te conocí, mi cuerpo y sobre todo mi corazón no estaban al 100, pues acababa de pasar por una experiencia poco, o mejor dicho muy desagradable para mí, no hacía mucho que acababan de herirme como nunca lo habían hecho, me rompieron no solo el corazón, toda estaba hecha trizas, y así de la nada, te apareciste en mi vida como la luz que tanto deseaba al final del doloroso y ruin túnel.

window

Al principio opuse resistencia a tus mimos, pues no quería hacer partícipe de eso que dicen que, “un clavo saca a otro”, de sobra sé que eso no funciona, y  no quería dañarte y sobre todo, por egoísta que suene, no quería ponerme en riesgo seguro de nuevo.

Con toda franqueza te lo dije, te dije, que no estaba lista para ilusionarme, que no podría aunque quisiera, que me dejaras librar mi duelo sola, que no sería justo para ti y sería saludable para mí. Y ¿me hiciste caso? NO, por el contrario, te empeñaste en sacar de raíz el dolor que tenía arraigado, para sembrar con mucho cuidado la semilla del verdadero amor, como tú lo llamabas, y ¿sabes? Te creí, y lo peor, me gustó.

Día a día me hacías sentir que volaba, fue tanto tu cuidado al tratarme, que fácilmente podría haber estado caminando sobre las nubes de algodón que con tus manos hacías, te empeñaste en fabricar  nuevos recuerdos que me crearan una cadena de sonrisas, tu amor me llevó hasta el cielo y no podía ni quería bajar, tal pareciera que con tu mirada llenabas de colores nuevos cada día.

funny

 

Sin problema alguno, te convertiste en ese aire que se metió en mí, para llenar cada hueco que no sabía cómo cubrir, esos huecos que el dolor que había se encargaba de hacer cada vez más grandes. Tú me cobijaste con esa atmósfera prefabricada, llena de amor y deseo, que me hiciste creer de nuevo que eso era amor.

En resumidas cuentas, me enseñaste que a mi vida la hacía falta un ingrediente, amor, tú me lo diste, pero se te olvido decirme que, como todo, tu amor tenía fecha de caducidad.

De repente todo cambio, no supe porque, hasta ayer, alguien vino a curar cada sospecha, un amigo, me contó que te vio con alguien más, y no tardé mucho en constatar que era verdad, y entonces descubrí que la verdad es un balde de agua helada, que se sienten como miles definas navajas que torturan el alma, todo lo que me enseñaste a sentir, se volvió a caer.

Nunca me imaginé que hubiera tanta crueldad en ese cuerpo que deseé, que amé, que necesité tanto, te esperaste hasta que ciegamente formaras parte de mis días, aguardaste el momento justo en que no pudiera confiar más en ti para darme la estocada final.

Y por si fuera poco vienes a buscarme para hablar,  no seas tan cruel hombre, vete con ella, déjame así, tal y como me encontraste, deshecha, quebrada, me volviste a romper.

 

alone

 

Quisiera poder tener la entereza para agradecerte lo que en su momento me enseñaste a sentir, ojala fuera lo emocionalmente estable para decirte que te perdono, pero no, no es así no lo será por mucho tiempo.

Solo tengo para ti palabras de desprecio, de odio, odio la manera tan cínica de hacerme creer en ti, odio cada palabra que me dijiste, cada falso beso, cada caricia acomodada estratégicamente para que le sintiera real.

En serio me pides explicaciones TÚ A MI, por favor, solo vete y vete bien y borra el camino pues no te quiero de regreso.

 

 



     Compartir         Compartir