Hay una idea que se ha instalado en mi mente con mucha fuerza y no deja de hacerse notar: no puede ser posible que nuestra historia acabe de esta forma, tiene que haber más.

Ojalá hubiera podido detener el tiempo o hacerlo ir más despacio, pero en tu compañía todo va rápido, la mente me va a mil por hora y alteras la revolución que vive en mi cabeza. El tiempo fue mi enemigo, especialmente esa última noche; aún recuerdo el punto exacto en el que te dormiste de mi mano. Tu respiración, lenta pero fuerte; tú con Morfeo y yo viviéndote en esta realidad.

Recuerdo despertarme incluso antes que sonara el despertador, pues el tiempo que no corría a mi favor me estaba ganando la batalla, que ya sabía que iba a perder. En un intento de contra ataque, disfruté del amanecer y de ti, en el ambiente que aún se resiste cuando se sabe que vas a partir.

El reloj seguía y mi cabeza más, asimilando el momento que llegaba y que era inevitable. Te dije adiós en esa plaza, te fuiste y me quedé esperando … esperando aceptar por fin el hecho de que tenías que irte y fue en ese instante cuando me di cuenta de que te extrañaría más de lo que podía imaginar. Yo sigo en esas horas que pasamos juntos: me quedé en tu cálida mirada, en tu brillante sonrisa sincera, con tus brazos a mi alrededor, me quedé con tu voz al despertar y con tu risa contagiosa, tu mirada imponente, así como tus frases épicas, que ya forman parte de esta historia, pero sobretodo, sigo en cada abrazo nuestro: esos fuertes, pausados y sentidos abrazos.

Desde entonces, le ruego a la vida por otro, y otro momento más, suplicándole al tiempo clemencia, para que pase pronto y te traiga de nuevo, no solo a este lugar sino simple y llanamente, a mí.

Ahora surgen mil y uno ¿y si hubiera? … Ojalá no tuviera que conformarme con aceptar la realidad que ahora me golpea así de fuerte y me da en el único sitio que duele de verdad, más que este sentimiento de vacío: !es demasiado tarde para todo¡. Tenía que haber sido diferente, no se puede malgastar el tiempo así. — ¿Pero acaso eso importa ahora?, No, ya no — He entendido que el hecho de que dos personas, dos almas, dos mentes coincidan en este plano de espacio-tiempo es algo simplemente sublime.

camino-juntos

Ya no es que solamente extrañe lo que pudimos haber sido. Es algo más profundo y más grave, pues se trata de extrañar lo que podríamos ser. Ha nacido en mí una gran necesidad de ti, de que vuelvas a estar aquí y que camines conmigo de la mano por el mundo. Siempre he pensado que, cuando hay una despedida, la persona que se queda es la que sufre más, yo, por ejemplo, sigo caminando por los mismos sitios en los que estuvimos, como si de recoger los pasos se tratara, como si aún estuviera allí el mismo aire que respirábamos, como si esta ciudad no cambiara a la velocidad que lo hace y se repitieran esos mismos momentos una y otra vez. Es entonces cuando te veo por todas partes como si se tratara de una escena de película en la que el protagonista vuelve al pasado y puede verse a sí mismo, te veo conmigo y respiro profundo, cierro los ojos e intento no dejarme invadir por la desesperación que me produce extrañarte y es cuando me doy cuenta de que esta sensación no se va a ir pronto.

Es probable que vuelvas y siga siendo ella mi compañía. Pero vuelve, solo vuelve. Lo que ha de ser, será. Y si no vuelves … ten la certeza de que seré yo quien vaya hasta donde tú estás. Y es que a esta ausencia le falta un abrazo tuyo, de esos que causan este preciso efecto que, como una droga, solo me hace querer más. Y ahora después de todo esto, tú te preguntas: ¿fue para tanto? Y la respuesta es simple: Sí, tú eres para tanto … y ahora lo sé. Esto no puede ser el final.

Autor: Lu

Editado por: Sunky



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