Ahora que ya ha pasado un tiempo, necesito decirte todo lo que nunca te dije.

Querido tú:

Ahora que ya ha pasado un tiempo, necesito decirte todo lo que nunca te dije. Primero de todo, necesito preguntarte algo: ¿por qué? Explícame en qué momento dejaste de quererme. Todavía no entiendo cómo sucedió todo. No llego a comprender cómo tiraste la toalla de esa manera, cómo decidiste que ya no querías luchar más por nosotros. O mejor dicho, cuándo.

Déjame preguntarte qué sucedió. Qué cambió en ti para ser capaz de despertarte una mañana y decidir que todo lo que has compartido con alguien durante años ha llegado a su fin. Sin hablarlo, sin explicarlo.Simplemente decidiste que se acabó. Te juro que he intentado buscar todas las razones lógicas posibles, y de verdad que no logro comprenderte.

2

 

Durante un tiempo, me culpé a mi misma por haberte perdido. Estuve meses pensando que volverías. Creyendo que era completamente imposible que tú, la persona que había cambiado por completo mi vida, hubiese decidido perderme así. De golpe. Sin luchar. Sin importarte todo lo que habíamos vivido juntos. Sin pararte a pensar las cosas. Caminando hacia adelante sin importarte -ni lo más mínimo- dejarme atrás.

Y ahora vuelves.

Ahora vuelves a decirme que me quieres y que lo sientes. Ahora vuelves TÚ a preguntarme por qué no quiero luchar por nosotros. Tú. Déjame explicarte por qué. Ya no quiero luchar por nosotros porque he perdido la confianza en ti. Porque nunca pensaste en nosotros. Porque me demostraste muy poco cuando desapareciste de mi vida sin darme ningún tipo de explicación.

3

 

Déjame decirte que tú quisiste perder la oportunidad. Y ojalá aprendas la lección. No te lo digo con rencor, te lo digo porque te quise como nunca he querido a nadie. Te quise pensando que lo nuestro sería para siempre. Hubiese dado la vida por ti. Y tú decidiste perderme. Insisto. Tú fuiste quien decidió esto. Así que no vuelvas ahora.

No vuelvas, porque no tienes derecho a hacerlo. No vuelvas, porque no quiero que me lastimes de nuevo. No vuelvas si es que no estás seguro. Por una vez, trata de pensar en mí. Por una vez, no seas egoísta. Te lo pido por favor.

Y sobre todo, no vuelvas si es que volverás a marcharte.

 

Fuente: Candela duato.



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