Hoy de esos días en que me dio por volver la vista atrás y recordar a mis viejos amores. Me di cuenta que no importa el tiempo que pase, de alguna forma ellos (que no son muchos) siempre serán una parte importante en mi vida. Todos han dejado huella, tal vez unos más profundas y otros más superficiales, pero huellas al fin.

Y al recordarlos me invade una enorme sensación de paz y gratitud. No sé si sea el peso de los años que le resta importancia a los daños, o que sencillamente los puntos de sutura ya no se descosen con tanta facilidad. Muchos me tacharán de loca, porque todos tenemos motivos para guardar algún resentimiento a alguien que nos rompió el corazón, pero en algún momento los tuve. Sin embargo, aquel dolor provocado por alguien que en su momento decía amarme hasta la locura, no justifica para nada que les guarde algún sentimiento negativo o que hable mal de ellos por el resto de mi vida, además eso sólo hablaría mal de mí.

En lugar de eso, prefiero desde lo profundo de mi corazón darles las gracias a cada uno de ellos, por amarme o mal amarme, ¡Ya me da igual! Gracias por dejarme quererlos, o mal quererlos ¡De verdad, lo siento! Gracias por los hermosos sueños que nunca se cumplieron, igual me hicieron creer que todo era posible. Por los momentos compartidos, las canciones dedicadas, el tiempo y la paciencia, por las risas, la ternura, los abrazos y los besos, las caricias y los momentos de pasión. ¡Me hicieron sentirme verdaderamente amada! Gracias por las noches de insomnio, las lágrimas, las incertidumbres, las traiciones y las mentiras. ¡Me hicieron crecer como persona!

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Gracias por coincidir y encajar conmigo en algún momento de la vida en que las cosas no pintaban tan bien, por ser esa pieza que en su momento necesitaba para componerme, por intentar conocerme a sabiendas de lo difícil que sabían que podía ser, por impulsarme a que yo también lo hiciera. Gracias por la ilusión, y también por la desilusión, por todo lo que pasó y lo que no pudo ser, por lo que se quedó en el tintero y lo que logró salir.

Gracias por los “Te quiero” y a otros los “Te amo”, por dejar huella, por los recuerdos, por permitirme ser vulnerable para luego ser más fuerte, por todas las lecciones aprendidas porque sin ustedes, no sería el ser humano que soy ahora, alguien que ha caído una, dos, mil o quien sabe cuántas veces para después levantarse más fuerte, sabia, pero sobre todo… ¡más humana!

Gracias por ser parte mi historia y permitirme ser parte de la suya con todo y sus comas, puntos suspensivos y claro, ese punto final. Hoy después que el tiempo ha pasado, les agradezco su adiós, porque aunque en su momento no lo comprendía, fue en el momento correcto. Gracias porque hoy soy… UNA MUJER QUE AMO POR SER QUIEN FUISTE, UNA MUJER QUE SE AMA POR SER QUIEN ES.

 

Escrito por: Karla Galleta.



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