¿Ordenas lo que tienes que hacer a lo largo del día según su dureza y/o dificultad? Te comentaré, según mi experiencia, porqué es buena idea comenzar por lo que más trabajo te cuesta.

Partamos de que establecer prioridades es necesario. El día tiene 24 horas y eres tú quién decide lo que cabe en ellas y lo que se queda fuera. Si no lo haces, otros decidirán sobre tu tiempo.

Por otra parte, cuando tú decides lo que vas a hacer y lo ordenas (en una lista o en tu cabeza), le haces un favor a tu salud, ya que te ahorras el estrés que surja de esas tareas que te gustaría hacer, pero pueden esperar a otro momento.

Y, ya que tienes los asuntos del día ordenados, la sugerencia es que empieces por el hueso más duro de roer.

Bueno, dependiendo de la tarea, quizás necesites hacer algo de calentamiento primero. Por ejemplo, antes de ponerme a escribir (que, para mí, es lo más duro del día) yo suelo revisar lo que escribí el día anterior.

Eso sí, una vez calentados los motores, la idea es ponerse sin pensarlo y de un tirón con lo más duro. De un trago, hasta el final. Intercalas breves descansos, pero de ahí no te mueves hasta que la terminas.

¿Por qué? Ahí van cinco razones:

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1. Aprovechas tu energía

Para mí, el momento de más energía es por la mañana. Averigua cuál es el tuyo y coloca lo más duro justo ahí. Así estás fuerte y te cuesta menos vencer la pereza.

Si colocas lo que más te cuesta en un momento del día en el que vas a medio gas, es más probable que te distraigas y te canses como si estuvieras levantando una pirámide.

2. Es más difícil que te quemes

Cuando haces de un tirón lo que más te cuesta, sin mezclarlo con otras actividades, terminas antes.

Ejemplo: Me propongo escribir un post de los difíciles, de ésos que llevan un par de horas. ¿Qué crees que cansa más?

  1. Escribirlo de una vez, haciendo mini-pausas de un par de minutos.
  2. Escribir un trozo. Descansar mirando Facebook. Escribir otro trozo. Llamar a mi madre (que es otra tarea pendiente). Seguir escribiendo. Irme a tomar café, porque estoy cansada. Finalizar el post.

Con otras tareas es lo mismo. Si son difíciles y metes en medio descansos largos u otras tareas sencillas, se alargan hasta la extenuación. Con lo cual, si tienes que hacerlas a diario, terminas quemadito vivo.

3. La motivación sube como la espuma

Al terminar lo más duro del día, sientes un subidón tremendo y ése te acompaña el resto de la jornada.

Si intercalas tareas sencillas en medio de lo difícil o, de plano, haces a un lado lo más duro para hacer lo que menos te cuesta, puedes trabajar más. Sí, estás más ocupado y haces más cosas. Pero te engañas a ti mismo, porque no estás siendo efectivo.

Efectivo es hacer lo importante, sin derrochar tiempo ni energía. Y sabes que lo eres cuando terminas “lo más gordo” y dices: “Ahora, sí. ¡A por lo que falta!

4. El resto del día es más fácil

Aprovechado tu pico de energía y habiendo terminado lo más duro, el resto no es que se haga solo. Pero cuesta mucho menos, ¿o no?

5. Ganas tiempo

Hay personas que se quejan de que no tienen tiempo para nada, cuando el problema es que no eligen bien lo que van a hacer ni lo ordenan según su importancia.

O, si lo ordenan, cuando están metidos en faena con lo más duro, sienten la tentación de ceder a las contradicciones o la de terminar 4 ó 5 cosas pendientes para volver después “a lo gordo”.

Así las tareas diarias se hacen más largas y cansadas. Y, claro, les sorprende la luna hechos polvo y con tareas aún por hacer.

En resumen: Haz la lista de lo que vas a hacer hoy (una lista realista) y ponte con lo más duro al principio (o cuando más energía tengas). Termínalo de una vez y cuanto antes. Ya verás que te cansas menos y te cunde más el tiempo.

Te lo digo porque hace cuatro años (cuando empecé a escribir en TBM), aún estaba muy verde.

El conocimiento y la experiencia me han demostrado que, salvo en situaciones contadas, funciona bastante mejor empezar a trabajar con la tarea más pesada al principio.

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