Las mentiras nos acechan. Y no, no soy un teórico de las conspiraciones. Sin embargo, soy un adicto a conocer la verdad. Y ¿adivinen qué? Las personas mienten, todo el día, todos los días. Los programas de televisión mienten, los políticos mienten, los artistas musicales también mienten e incluso los anuncios publicitarios te dicen mentiras. Tú te estás mintiendo a ti mismo.

No me refiero a las “mentiras” que dice un niño de 8 años cuando se mete en problemas. Estoy hablando de laperpetuación de los mitos como una verdad absoluta.

 

El antiguo lavado de cerebro.

Desde los inicios del raciocinio, los humanos han utilizado la mitología como una forma de transmitir tradiciones y valores. Contar historias demostró ser una forma eficaz de educar a las personas. Pero los mitos que fueron inventados para servir a propósitos útiles, también resultan fuerzas peligrosas en la creación de actitudes inflexibles.

A medida que el mundo evolucionaba, nuestro sistema de creencias debía acompañarlo en este camino. Sin embargo, muchas personas siguen aferradas a una manera de pensar en la que dejan de aprender y adaptarse al cambio.

Cuando nos negamos a evaluar aquello en lo que creemos, perdemos la oportunidad de capitalizar las ideas innovadoras y progresistas. Cuando nos aferramos fuertemente a lo que creemos que es la verdad, nos arriesgamos a ser controlados por formas de pensamiento dañinas y anticuadas. Y en el mundo moderno, los mitos dañinos son más comunes de lo que se pudiera llegar a creer.

Los mitos toman la forma de historias, reglas, axiomas y paradigmas. Los mitos con mayor poder son aquellos aceptados por una gran cantidad de personas. Estos mitos populares establecen el estatus quo. Y aunque algunas ideas extendidas son buenas, muchas otras resultan contraproducentes. Aquí están 5 de los mitos más desagradables que pueden estas sofocando tu potencial. Conócelos, absórbelos, reflexionas sobre estos y deja de creen en ellos.

 

Mito 1: Aprender es aburrido, es molesto que te obliguen a asistir a la escuela.

Conozco a cientos de personas que sienten de esta forma. El más grande culpable de esto es nuestro anticuado sistema educativo basado en pruebas estandarizadas, pero nos ahorraremos ese discurso para otro momento.

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Las escuelas nos enseñaron a despreciar el aprendizaje encasillándonos en ciertas tareas. Tareas en las que quizás no se era tan bueno como otros niños. La verdad es que estamos naturalmente programados para disfrutar del aprendizaje, pero nuestra curiosidad y creatividad natural muchas veces son sepultadas por el entorno regimentado de las aulas de clase.

A causa de esto, a menudo nos vemos obligados a reconquistar ese amor que habíamos perdido desde hacía mucho por aprender. Puedes lograr esto a través de:

  1. El estudio y la lectura sobre los temas que te interesen.
  2. El aprendizaje adaptado de forma única a tu mente.
  3. Al crear conciencia de que no se trata de una competencia.

El conocimiento es poder. Si nunca dejas de aprender, el éxito es una consecuencia inevitable. Eso significa aprender no sólo en la escuela, sino en todas partes y constantemente. Esto significa observar y analizar todo, devorar libros y absorber nuevas habilidades.

 

Mito 2: Comodidad es felicidad.

La comodidad define la situación que la gran mayoría de las personas quisiera tener en sus vidas. La comodidad implica una casa lujosa, muebles bonitos y un auto de alta gama estacionado en una cochera. La gente sacrifica autoestima, familia, felicidad, energía y los años de su vida en la búsqueda de esta comodidad.

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No me mal interpreten. Confieso que todavía requiero de un cierto grado de esta comodidad, pero no va más allá de un espacio donde vivir, las necesidades básicas y algunos juguetes. Como regla general, mientras menos porquería tengas, es mejor. Mientras menos porquerías tengas alrededor, más podrás concentrarte en lo que realmente hace a la felicidad – apreciarte a ti mismo y a la vida.

La comodidad también puede traducirse como evitar riesgos. Las personas suelen mantenerse tanto tiempo en su “zona de confort”, que nunca tienen la oportunidad de alcanzar algo más significativo. El miedo a la “zona de desconfort” mantiene a las personas viajando por el mundo, emprendiendo el negocio de sus sueños y poniéndose en forma.

La zona de confort es el enemigo. Enfrenta a tu zona de desconfort y verás que hay más plenitud y satisfacción en hacer aquello que tienes miedo de realizar.

Mito 3: Necesitas saber “que vas a hacer con tu vida”.

¿Qué voy a hacer después de…? Parece ser una de nuestras preguntas favoritas. Desde muy pequeños, se nos pregunta qué vamos a ser cuando seamos grandes. Hacemos las pruebas de aptitud en la escuela preparatoria, y por lo general seleccionamos la universidad con una carrera específica en mente.

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Esto nos enseña que todo el mundo se da cuenta de lo que vamos a ser el resto de nuestras vidas cuando alcanzamos los 19 años.

Esto está mal, y es la causa de muchos problemas.

Esta supuesta predestinación produce una enorme ansiedad en los estudiantes universitarios indecisos. Presionándolos a continuar con una carrera que odian o un trabajo que desprecian. En realidad, las personas que tienen la oportunidad de cambiar de carrera lo hacen varias veces en su vida.

Innumerables trabajos que ni siquiera existen actualmente serán requeridos en el futuro. Las personas tienen mayor oportunidad que nunca de moverse entre carreras. Esto hace que sea perfecto para cambiar la rutina un poco, incursionar en diferentes áreas, cazar oportunidades, renunciar a los trabajos y ajustar “lo que quieres hacer de tu vida”.

El proceso de experimentar te enseña quien eres y quien no eres, un aprendizaje que te llevará por un camino más gratificante.

 

Mito 4: El fracaso es malo y debe ser evitado a toda costa.

En nuestra sociedad, el “fracaso” está en el primer puesto de las cosas que no debemos hacer. Los “fracasados” son avergonzados, calumniados y se convierten en objeto de burla.

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La peor parte de esto es que quienes nos enseñan a “evitar” el fracaso no suelen ser muy buenos en hacerlo. Nos enseñan a seguir únicamente con aquello que podemos hacer, para huir de algo potencialmente peligroso.

El fracaso no es más que una retroalimentación, y la retroalimentación es esencial para alcanzar el éxito. Resulta que el “fracaso” solo existe en la forma en que decidimos ver nuestras experiencias. Cuando las cosas no salen según lo planeado, lo llamamos fracaso y nos crucificamos a nosotros mismos.

En lugar de pensar de esta forma, es mucho menos estresante y más productivo ver todo simplemente como una forma de retroalimentación. Nuestros “fracasos” a menudo nos ofrecen la respuesta más útil, siempre y cuando nos centremos en lo que se puede aprender de los mismos.

 

Mito 5: Tú estilo de vida debe basarse puramente en que tanto te beneficiarás.

Los mensajes para ser egocéntricos son quizás la forma más dominante de comunicación que los medios impregnan en nuestra cultura materialista. Comprar una crema para convertir en un nuevo “tú”, ir al colegio para poder hacer un montón de dinero, lograr algo notable para ganar prestigio.

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En nuestra sociedad, resulta verdaderamente complicado no enfocarse en el cómo me veocómo me voy a beneficiar o cómo me ven los demás. Y, sin embargo, pensar de esta forma conduce únicamente a examinar la vida propia y a identificar todo tipo de defectos.

Por otro lado, cuando consideras a otras personas y cómo puedes compartir tu talento con ellas, dejas de ser el centro de atención. Te conviertes en parte de una comunidad global, y tus deseos insatisfechos e inseguridades pasan a un segundo plano, ya que resultan insignificantes en comparación con las necesidades colectivas de todos los demás.

No estoy diciendo que todo mundo debería vender sus pertenencias y listarse en médicos sin fronteras. Pero, como regla general, cuanto menos te centres en ti mismo, más feliz serás. Cuanto antes hagas prioridad mejorar la vida de los demás de alguna forma, más pronto encontrarás el éxito y la satisfacción.

 

FUENTE: Jordan Bates



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