Desde que éramos pequeñas nos dijeron que los cuentos de hadas se harían realidad para nosotras, que una podría esperar a ser salvada por un príncipe azul que llegara a caballo con su espada y su escudo, que ese príncipe mataría a mil dragones por nosotras y que seríamos felices para siempre. Me da un poco de vergüenza aceptar que yo, aún con veintitantos años encima, aún creía en esa ilusión romántica del amor, pero tenía que llegar el día en el que me diera cuenta que nunca se haría realidad. Sí, sería lindo que sucediera, con la persona indicada, pero con esta última relación que tuve aprendí que una no debe engancharse a personas que no nos merecen. Juro que intenté que funcionara, pero definitivamente lo nuestro no tenía futuro.

Por eso aquí les comparto 5 lecciones que aprendí al terminar con un hombre que no me merecía:

Lección 1: Cuando te diga que no quiere nada serio, créele

Si eres de esas mujeres que crecieron con La Cenicienta, lo que esperas es el amor que da todo. Un cuento de hadas adaptado a la realidad, un gran bello ser que te mirará como nadie lo hará y respetará. Por otro lado, ten presente que el ser la afortunada y cambiar el cómo funciona una mente que no quiere ataduras no es un camino viable. Lo he aprendido a la mala, después de mil lágrimas derramadas y mil lágrimas ahogadas. Huye por tu bien, huye porque no podrás tolerar lo que viene.

Lección 2: Cuando te diga que no eres su prioridad, es porque así es 

Mereces flores y estrellas. No alguien que se queje por el querer verlo a cada rato y mucho menos, que te diga directo en tu cara que no eres una de sus prioridades. En mi caso en particular, le dije que no me volviera a hablar. “¿Cómo crees que me siento cuando siento que si salimos no soy importante?”, algo así terminé dictándole a lo que me parafraseó su respuesta anterior a una que yo quería escuchar. “Sí eres importante, sólo que tengo mucho en mi mente ahora”. Mereces que crucen montañas y mares, no que corrijan su metida de pata.

Mi error fue el creerle y quererlo demasiado. Entonces seguí siendo su sombra, lo que me lleva a la lección número 3.

Lección 3: Cuando haga algo que sabrá que te lastimará, huye 

Si ya han pasado tiempo juntos, han llegado a conocerse y por más mínimo que sea esa conocida por supuesto sabrá qué detalles te podrán molestar. Sin embargo, si los hace a propósito pensando que no lo verás, créeme que no es ese príncipe encantador que sigues soñando. Un hombre al que en serio le importas, no haría nada que sabe que te dañaría, ni siquiera si es que no te fueras a enterar.

Lección 4: Cuando te diga que le importas, recuerda que las acciones valen más que las palabras

Sé que es una frase cliché y sé que no la quieres escuchar más, en cambio tienes que tenerla tatuada en tu frente. Para este etapa de la relación yo ya me había rendido ante él, no quería saber nada por más que doliera, sin embargo, por seguir creyendo que él era el príncipe de cuentos, caía rendida cada vez que decía que yo le importaba. Ahora sé que fueron palabras vanas, sin ninguna emoción. Que sólo decía lo que yo quería escuchar. Siempre recuerda ese mensaje tatuado en tu mente, y estoy segura que podrás olvidar cualquier tontería que alguien ha hecho que te ha causado dolor. Y sí, es demasiado probable que sólo te lo dicen porque les encanta la atención.

Estas lecciones he aprendido a la mala y sigo tratando de aplicarlas. Por el contrario si no todo fue de flores y sonrisas, no sólo le voy a echar la culpa a él. Una relación es de dos y esta lección creo que será la más importante de todas.

Lección 5: Cuando empieces hacer drama, reflexiona

Los hombres huyen de cualquier tipo de drama. Películas dramáticas, románticas y de todo lo demás. En mi caso, hice tanto drama que a veces me culpo por lo que sucedió. ¿Fui yo quien lo alejó? ¿Lo espanté con tanta llorada? ¿Lo dejé ir entre mis dedos para reemplazarlo con drama? Las respuestas a estas preguntas nunca sabré, pero lo que sí sé, es lo que me dijo la última vez que peleamos (y nunca hablamos después de esto). Fue: “estoy tan cansado de tanto drama, no puedo más”. Está bien, entendí el comunicado. Adiós drama, sólo eres bienvenido en cortometrajes y películas. Sólo detente, está bien que seamos mujeres y queramos sentir, sin embargo hay límites. Sólo ten presente que debes de escoger bien los momentos en el que la relación necesita de drama y dónde hay que dejarlo ir.

A manera de conclusión, sé que también fue mi responsabilidad, porque yo no supe alejarme a tiempo, pero bien dicen que la esperanza es lo último que muere y yo me aferré a ella creyendo que todo algún día iba a mejorar. Estaba equivocada. A veces hay que deshacerse de las ilusiones y ver la realidad tal y como es: este hombre no me convenía y yo seguía ahí, obstinada, pensando que nuestro amor terminaría por funcionar. No ha muerto mi esperanza, pero ya no por él, sino por encontrar a una persona que me sepa valorar, amar y respetar como me lo merezco. Pero esta vez, créeme, seré más exigente.

Autor intelectual: Ana Salinas



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