¿Sabes? Mi mamá decía. Bueno, mi mamá decía muchas cosas, pero algo que tengo grabado en la memoria como una de esas cicatrices que son tu insignia en la vida es esto:
” – Hija: Usted no nació para ser la opción de nadie, no vino al mundo para ser un comodín, para ser el pecho en el que reposa la cabeza de un hombre ya cansado de amar a alguien que no es usted.
– Hija, usted no está aquí para dormir todas las noches con las lágrimas de otra mujer en la conciencia, yo no la tuve nueve meses en mi vientre dándole cuidados, para que alguien camine por delante suyo y no a su lado dándole la mano orgulloso, no me desvelé mirándola dormir para que usted sea vista con desprecio por una familia que está muriendo. Yo no la parí con tanto dolor, para que recibas cosas a medias, tiempo compartido, alegrías efímeras, migajas de besos, regalos de compensación luego del sexo como si fueses una de esas putas caras.

-Hija: ¡Yo no te parí para eso!”
-Y te lo cuento porque yo creo, ella siempre supo muy bien lo que decía, me puso en el tapete las cosas sin anestesia, crudo, directo y sin tapujos. Por eso hoy, que estoy frente a esta encrucijada miro la cicatriz y pienso: Que te amo, de eso no hay duda, que lamento que hayas llegado a destiempo a mi vida, que odio que esto que yo deseo, no confabule con la realidad.

Esta cicatriz me dice que hoy debo decirte hasta nunca, lamento no poder irme contigo, pero eso significaría abandonarme a mí y créeme nunca lo hice por nadie, pues me pertenezco a mí misma, y me respeto.
-Actos de amor – Elisa Mon



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