Que nos rompan el corazón es una de las cosas más difíciles que podríamos enfrentar en la vida. A lo largo y ancho del mundo, miles de personas están sufriendo por amor en este preciso momento, y yo comprendo su dolor, porque a mi me pasó. Recuerdo la primera vez que me rompieron el corazón: yo estaba tan ilusionada, tan esperanzada en esa relación, que cuando él me dijo “ya no te amo” mi mundo entero se colapsó. Sentí como si mis entrañas se hubieran hecho pedacitos y como si algo dentro de mi pecho se hubiera partido en dos, fue una de las sensaciones más terribles que he tenido en mi vida.

Afortunadamente yo contaba con mi madre, y ella siempre estuvo a mi lado para consolarme y para aconsejarme. Recuerdo muy bien sus palabras: “no vale la pena que sufras por un amor que no te merece. Sí, ahora sientes dolor, pero vas a ver cómo vas a salir fortalecida de esto. Es una lección que te preparará para que, en un futuro, sepas reconocer al hombre que en verdad te amará con todo su corazón”.

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Aunque en ese momento el dolor me obnubilaba, algo dentro de mí me decía que ella tenía razón. Cuando un hombre te rompe el corazón, puedes aprender bastante sobre la naturaleza de los hombres en general. No es que todos los hombres sean absolutamente iguales, pero sí comparten algunos rasgos y características generales y, como mujeres, es necesario que los conozcamos para aprender a relacionarnos mejor con ellos.

Estas son 25 cosas que aprendí sobre los hombres cuando me rompieron el corazón:

Aprendí que…

… llorar no atrae a los hombres, ni los hace regresar contigo. Llorar sólo despierta lástima y remordimientos. La lástima y el remordimiento no son amor.

… cuanto más rápido aceptes que no funcionó, más valor adquieres ante los ojos de quien acaba de decidir que no eras lo que él buscaba.

… la vida sigue para ellos y que no importa lo que tú hagas, eso no cambiará.

…. al igual que nosotras, no aprecian el valor de lo que tienen hasta que lo pierden.

… en la mayoría de los casos ellos no llegan a tu vida con el plan maquiavélico de destruirte.

… tener que romperte el corazón también les rompe el corazón a ellos.

… luego de que pasan los años aún te recuerdan con cierto cariño, y a veces, hasta se preguntan por qué no siguieron contigo.

… muchas veces se arrepienten de ya no estar contigo, pero no les gusta admitirlo.

… ellos también sueñan con encontrar a alguien para vivir felices para siempre.

… a menos de que sean jugadores por naturaleza, decirte que te aman les cuesta mucho más que a nosotras.

… la inseguridad es una de sus peores enemigas.

… el orgullo y su estatus de “hombre” les sabotean el potencial de ser felices.

… para ellos, casi siempre, el “pasto está más verde en la casa del vecino”, y por eso a veces desperdician las oportunidades que les da la vida para ser felices.

… tienen pánico de perder su libertad, hasta el día en que se dan cuenta de que compartir su libertad con la mujer a quien aman es mejor que ser libres en soledad.

… los hombres también lloran.

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… mostrar su verdadero ser les cuesta más de lo que te puedas imaginar.

… odian que las mujeres los ignoren.

… la mayoría prefiere perderte antes que admitir un error.

… si te rompió el corazón una vez, lo más probable es que si sigues con él, te lo vuelva a romper.

… ven la vida de manera más sencilla que nosotras.

… odian las presiones y las complicaciones.

… a menudo dudan de sus propios sentimientos.

… saben que el dolor físico no es la peor clase de dolor.

… si te amaron, te van a extrañar.

… también sufren por amor y que tienen miedo de no poder hacerte feliz.

Ha pasado ya algún tiempo desde aquella decepción amorosa y creo que mi madre tenía razón. Cada vivencia es una lección, y aún cuando el dolor que te deje una experiencia sea muy grande, el tiempo se encarga de mitigarlo. Yo ya no siento dolor, y, en cambio, siento que aprendí mucho sobre los hombres y que ahora los conozco un poco mejor. Sé que, así como nos pueden romper el corazón, nosotras podemos rompérselos también. Sé que también pueden ser frágiles, que también están llenos de dudas y, sobre todo, que también luchan por conectarse con sus sentimientos. Y créeme, entre más conoces a los hombres, entre más aceptas que son humanos al igual que tú, más rápido sanan tus heridas y eliminas el rencor que habita en tu corazón. Y así y sólo así, estarás un paso más cerca de la felicidad.

Autor intelectual: Mariel Reimann



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