1. Tú eres quién estabiliza la relación.

 

  1. Antes de que ambos tomen una decisión, por lo general tú tienes la última palabra.

 

  1. En el sexo, tú tomas la iniciativa.

 

  1. Sientes que tienes todo bajo control. Lo inseguridad no es lo tuyo.

 

  1. No temes que te rompan el corazón (antes bien, la rompecorazones sueles ser tú).

 

  1. Eres la que lo protege y lo cuida siempre.

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  1. Eres la que lo seduce y lo conquista cada día.

 

  1. En ocasiones piensas que tú das demasiado y no recibes mucho a cambio, pero no es algo que te preocupe de más.

 

  1. Eres relajada en cuanto a ponerle un nombre a la relación.

  

  1. Te comprometes, pero paso a paso, no tienes prisa en formalizar nada.

 

  1. Eres tú quien lo tiene que invitar a salir.

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  1. Y, en efecto, aunque él sea el hombre, también te toca pagar en muchas ocasiones (la mayoría, diría yo).

 

  1. No eres tú quien busca primero a su pareja, es lo contrario.

 

  1. Te tomas las cosas con más calma que él en la relación.

 

  1. En ocasiones él te llega a recriminar que no lo tomas demasiado en cuenta.

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  1. Pero te ha dicho que le gusta que seas quien lo protege.

 

  1. Cuando duermen de cucharita, a él le gusta ser la cuchara pequeña.

 

  1. Casi siempre eres tú quien toma las decisiones más importantes de la relación.

 

  1. Él suele ser más romántico que tú.

 

  1. No obstante, ambos se aman y su relación funciona perfectamente así, siendo tú la que domina en la pareja.

 

Autor intelectual: Andrea Araya Moya



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