Las palabras se extinguieron, las sonrisas se apagaron y fue mejor decir adiós.

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2027

Fue muy lindo mientras duró; ese momento en el que pude apreciar la dicha de estar tan cerca de encontrar el amor, a esa persona que estará dispuesta a entregarse en cuerpo y alma por ti, y todo porque te ama. Pensé en aquel momento que no habría nada ni nadie que pudiera deshacer todo lo que to sentía por aquella persona que estaba a mi lado, con quien confiaba y sabía que estaría a mi lado para seguir entregándome su vida y yo entregarle la mía. Las cosas pasaron demasiado rápido para darme cuenta que me había enamorado y que en ese momento me encontraba dispuesta de entregarle a esa persona quien yo era y todo lo que sería en toda mi vida. Estaba dispuesta a dejar mi propia felicidad por la felicidad de la persona que estaba a mi lado.

Ya no pudimos hacer nada, las cosas se terminaron y no pudimos rescatar lo que un día construimos juntos prometiéndonos un amor que ahora se fue, se marchito y que sabemos que lo mejor será que nunca vuelva. Lo de nosotros no funcionó y no es fácil de admitir, pero tenemos que abrir nuestros ojos y mirar esa realidad que nos rodea, que nos llena y sabemos que aunque no queremos verla, ahí estará.

Ahora ambos sabemos que esto sea terminado y que lo mejor es que cada uno pueda seguir su propio camino, que construya una nueva vida y que disfrutemos de nuestra vida, la única que tendremos. Hemos llegado a un momento que nunca imaginamos; nunca pensamos en la posibilidad del adiós, de una despedida que nos lastimaría y nos haría un poco más difícil la vida por un tiempo; ese tiempo que cada uno necesita para sanar cada una de las heridas, todas heridas que no podemos dejar pasar, que no podemos ignorar porque están ahí, en el corazón y que arden con cada recuerdo, con cada pensamiento que nos lleva a un viaje corto en el pasado y que nos muestran cada uno de los errores que cometimos para encontrarnos en este segundo. No podemos mirar hacia atrás y decir que nada ha pasado, porque sabemos que las cosas no salieron como nosotros lo quisiéramos, porque quizá siempre nos engañamos pensando que habíamos sido creados el uno para el otro… ¡pero todo fue una mentira!

Hicimos todo lo que estaba en nuestras manos para poder seguir juntos y luchando para que todo se resolviera, que no hubiera una despedida entre tú y yo; las fuerzas se terminaron y no hubo nada más que hacer que decir un adiós, ese adiós amargo que nos ha hecho mantenernos en vela, pensar en todo ese tiempo “perdido” por haber tomado la decisión incorrecta de pasar una vida con alguien que no nos pertenecía. Solo esperamos que las cosas mejoren, que podamos seguir nuestra propia historia, seguir caminando y esperar a encontrarnos a esa personaje pueda cambiar nuestro mundo y pueda formar una parte de él amándonos hasta el fin de nuestros días.