Ya estoy llegando a tu corazón…

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No puedo explicar lo que sentí cuando me di cuenta de tu existencia, cuando supe que en nuestro destino estaba el encontrarnos. Fueron difíciles los primeros días poder dejar de pensar en ti, pensar en esa hermosa sonrisa y en los mejores ojos que haya visto nunca. La felicidad me dio la mano cuando supe que podía acercarme a ti, y al hacerlo lo aprovecharía para hacer todo o posible de enamorarte y hacer que entendieras que estaba dispuesta a hacer lo que sea por tenerte a mi lado. Comencé a poner manos a la obra e intenté acercarme más a ti, ganarme tu confianza y en el camino conocerte mucho más; quería asegurarme de que te pareciera una persona agradable y que con el pasar del tiempo pudiera darte cuenta que podía ser algo más que una amiga.  Al acercarme a ti no podría dejar de pensar en la posibilidad de lograr que pudieras enamorarte de mí y quisieras estar a mi lado, de la misma manera como yo quiero estarlo. Sabía que me costaría muchísimo trabajo que te dieras cuenta de quien era y lo que estaba dispuesta a hacer por ti, porque al estar tan cerca de ti y lograr que te enamorarás lograba que yo quedara mucho más enganchada.

Ya no sabía que hacer cuando te acercabas, porque mi corazón comenzaba malita a una velocidad que no puedo explicar, sentía que la sangre se bajaba hasta mis pies y no podía hablar porque me quedaba como una piedra. Después de recuperar mi estado normal y comenzaba a hablar contigo no había nada que pudiera evitar que el tiempo se detuviera y que no quisiera hacer otra cosa más que estar contigo, estar cerca de ti y no hacer nada más que hablar contigo, reír contigo y ser feliz a tu lado. Comencé a soñar despierta, a pensar miles de escenas en las que tú y yo siempre terminábamos juntos y en momentos románticos que esperaba que sucediera en algún momento, que se salieran de mis sueños y pudiera vivirlo en la realidad.

No encontraba otra cosa en que pensar más que en ti y en todas esas características que me enamoraban cada día más. Era muy feliz estando a tu lado, llenándote de detalles y demostrarte que podía estar cerca de ti en el resto de mis días para ayudarte en lo que pueda y nunca dejarte solo. Comencé a ver en tus ojos con el tiempo otra mirada, una mirada que se había convertido en ternura, en consuelo y en un hogar para mí, pues sabía que lo había logrado, que poco a poco me estaba acercando más a tu corazón y hacía que pudieras darte cuenta que existía y que yo era la indicada para estar en tu vida.

No sé como lo logré, pero sé que ya estoy llegando a tu corazón, metiéndome poco a poco en tu vida y estar ahí para ti, pero sobre todo lograr que tú estuvieras para mí en cualquier momento. Soy feliz al ver que me gané tu confianza y que en cualquier momento podré besar tus labios y enamorarte para siempre.