No te confundas, no soy igual que tú 

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Pensaste que al atracarme por primera ve yo estaría a la defensiva, que me comportaría como tú lo has hecho en los últimos días. Lo que está claro y no tienes que dar explicaciones, es el hecho de que no hay ningún tipo de conexión entre tú y yo, que no podemos estar en mismo lugar por envidia o lo que sea que evita que podamos estar en paz. La guerra no importa quien la comenzó, lo que importa es que ha iniciado y más sabemos que no va a terminar hasta que ambas demostremos de que estamos hechas; una cosa tengo que asegurarte antes de lanzar el primer golpe, cada una peleará con lo que tiene y dirá las cosas que tenga que decir. No podemos comenzar hasta que no grabes en tu cabeza que somos diferentes y no arriesgare lo que soy para convertirme en alguien de tu clase, bajarme a tu nivel y comportarme como tú lo harías, si luchare esta guerra, pero lo haré a mi modo.

Intenté encontrar la manera de que las cosas mejoraran entre tú y yo. Intenté encontrar la manera más fácil de llegar a una solución, pero no pude porque comenzaste a discutir como cualquiera en la calle, pensando que tienes muchas uñas para pelear y yo sin tener garras, pero lo que no sabes es que no necesito presumir que puedo ganar, que tengo la fuerza suficiente para derrotarte. Estoy dispuesta a hacer lo que tenga que hacer para demostrarte que quizá no soy mejor que tú, pero que soy diferente, que existe una clase en la que tú perteneces y otra en la que yo crecí; una clase de persona que sabe discutir y no solo grita sin sentido tratando de quitar lo que se encuentre a su paso.

No eres la única, he tenido que pasar por encima de muchas de tu clase, muchas que pensaban que no podía defenderme sola y que tenían el derecho de insultarme y vomitar maldiciones por la envidia que yo no pude detener. Al final de todas las discusiones sigue existiendo ese gramo sobrante de amargura, de rencor y de ganas de seguir peleando una batalla que ya ha terminado.

La verdad es que no quiero seguir discutiendo, no quiero perder mi tiempo intentando demasiado, así que al comenzar hablaré fuerte y claro, en ti estará el abrir tu mente y entender mis palabras y si no lo haces no será culpa mía, yo me iré, te daré la espalda y te quedarás con tus opiniones, con tus críticas y con toda tu lengua ponzoñosa llena de veneno. No haré nada más, no intentaré luchar demasiado, porque solo puedo defenderme con palabras y evitarme la fatiga de rebajarme a tu nivel peliando como una gata, una gata que piensa verse bien demostrando lo que puede hacer, pero solo se muestra como una mujer corriente que no tiene la capacidad de entender con palabras y usar la razón para ganar la partida. Si quieres escucharme estará bien y sino… no le tomaré importancia.