Ustedes son mis padres. Me dieron lo que pudieron… ahora me toca a mí

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Antes de comenzar con todo lo que mi corazón quiere decir, tengo que comenzar a recordar el amor de un padre, ese amor que lo entrega todo, en el que no importa la escasez, no tener lo que quieres con tal de atender a esa persona que has esperado por nueve meses. El amor de un padre no es nada sencillo de explicar, pero mucho menos de comprender. Cuando tienes a una persona que comparte tus genes, que ha sido creado gracias a tu semilla, todo el mundo cambia de sentido, las cosas que eran importantes dejaron de serlo, todas las metas que habías planeado para un futuro, se terminaron. Tu mundo cambia porque ahora esa pequeña criatura se convierte en tu mundo, en tu tesoro y en todo lo que posees de hoy en adelante.

Ahora, después de haber recordado lo que significa el amor de un padre, puedo decir que el amor de un hijo hacia sus padres no es muy distinto, porque son ellos los que te entregan la vida, pero que después de eso estarán ahí para siempre, esperando estar como un apoyo en cualquier momento, colocar sus manos debajo de ellos para que pueda sentir su protección. El amor de un hijo hacia un padre no es tan diferente, pues los padres se convierten en casi el todo de la vida de un hijo, se convierten en la fortaleza y en la sabiduría que se obtiene al ser padre.

Conforme pasa el tiempo, te das cuenta que en algún momento fuiste dependiente de esas personas que te acompañaron en cada momento, en cada caída, que te corrigieron cada uno de tus errores porque te amaban y que dieron todo por ti para que pudieras sobrevivir. Ahora, con los años, mientras tú crecer y adquieres conocimiento a través de los años, te das cuenta que es importante estar para tus padres, tomar su lugar y comenzar a ser esa protección que ellos fueron por tantos años, comenzar a ser todo lo que ellos tienen, no solo como sus hijos, sino para colocar las manos y estar cerca por si caen.

En algún momento tuvimos que depender de nuestros padres, pero sé que confirme pasa el tiempo ellos dependen cada vez más de nosotros. Sé que es lo que tengo que hacer, puedo sentirlo en el corazón, pues sé que lo mejor estar ahí, cerca de ellos para estar en cualquier momento en que ellos me necesiten. Ese momento ha llegado, porque sé que sus manos cansadas no trabajan de la misma manera, su mente ya no quiero preocuparse de nada, solo quieren obtener el descanso que se merecen por tantos años de esfuerzo. Es necesario que ahora sea yo quien los atienda, quien los cuide y les dé todo lo necesario.

Agradezco al tiempo que su corazón no haya cambiado, que sigan siendo igual de amorosos como lo han sido desde el principio. Agradezco a la vida por aún tenerlos a mi lado y darme la oportunidad de poder regresarles lo que ellos me dieron desde mi primer día de vida.