Mi vida está atrapada en un recuerdo 

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No hay mejor manera de comenzar una historia desgarradora, que comenzar por el principio; ese principio en el que todo era de color de rosa, con un ambiente lleno de amor y sinceridad, donde todos éramos felices y el llanto de las noches aún no había llegado. Toda historia de fracaso tiene que comenzar con lo que un día fue, con todos esos detalles que preferiríamos evitarnos porque nos recordarían con mayor dolor el lugar donde nos encontramos parados. No importa que es lo que sienta en este momento, tengo que comenzar por el principio.

La vida era feliz a tu lado; sabía que eras tú la persona indicada porque podía sentirlo en el corazón. Desde el día en el que te conocí, supe que serías el amor de mi vida; que desde ese momento te quedarías en el interior de mi corazón y que jamás saldrías de nuevo. La vida que tuve a tu lado la estaba buscando desde antes de tu llegada, desde antes de que pudiera darme cuenta de que había robado mi corazón y te habéis llevado toda mi razón y cordura. Puedo recordar cada momento y cada sensación que sentía en mi cuerpo cada vez que estabas cerca, cada vez que podías acercarte a mí, me tomabas de la mano y tiernamente te acercabas a mi mejilla para plantarme un beso, ese beso que tenías preparado desde antes de estar cerca de mí. Cada caricia, en aquel momento quería guardarla como un tesoro, como el tesoro que guardaría por siempre y que lucharía para que nunca nadie pudiera arrebatarme.

Pasaron los días y comenzaba a luchar con más fuerzas; todas esas fuerzas que perdía con las batallas que comenzaban a acercarse y ser más frecuentes, me debilitaban. Perdía la fuerza a cada segundo que comenzaba a luchar al ver que te perdía. Hasta el momento no puedo pensar y ni entender que era lo que hacía para poder soportar el dolor; ese dolor que sentía cada vez que me daba cuenta de que estabas más lejos de mí. Luche sin cesar sabiendo que tú no estabas dispuesto a hacer lo mismo, porque me había dado cuenta que no movías ni un dedo por recuperar el amor que lentamente se escapaba entre los dedos. Los dais pasaban y tú te alejabas cada vez más… ¿puedes imaginarte lo que sentía al ver que te ibas?

No pude seguir cerca de ti, así que decidí alejarme, pero cuando quise hacerlo me pude dar cuenta que ya no existía una vida para mí fuera de ti, que todo mi futuro estaba a tu lado, que mis sueños, metas e ilusiones estaban sujetas a ti, a tu nombre y tu cuerpo. Comenzaba a pesar que no podáis hacer nada sin ti, ni siquiera seguir ese camino que deje inconcluso antes de que llegarás a mi vida. No podía regresar al camino que deje cuando llegaste tú, así que comencé a rendirme. Me rendí por fin, tratando de encontrar la manera de dejarte ir, pero mi vida ya estaba atrapada en el recuerdo, esos recuerdos que ahora me encuentro plasmando en cada una de estás palabras; esos recuerdos que no me dejan olvidarte y seguir mi propio camino…