Hoy por mí… por ti ya di demasiado

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Puedo asegurarte que no soy egoísta, que no hago las cosas solo por mí, pero llegue hasta el tope de entregar todo por ti y cruzar mis brazos esperando a que en algún momento, desde tu corazón hicieras algo por mí; el tiempo se terminó, es mejor que me vaya de aquí.

La vida me enseño a entregar todo por esa persona que se ha ganado tu corazón, pero también durante los últimos años me ha enseñado que no tienes que entregarlo todo, que tienes que tomarte un tiempo para darte cuenta el tipo de persona por la que te estás arriesgando, y lo hice. Me tome el tiempo de ver de lejos, ver todas las cosas que he hecho por ti, la persona que se convirtió en lo más importante de mi vida y que se encontraba en lo más profundo de mi corazón. Me tome el tiempo para darme cuenta de todo lo que he recibido  de ti, y fue perfecto para tomar la mejor decisión que tenía en mis narices pero nunca vi.

Pude darme cuenta que estaba a lado, entregando todo lo que soy y apostando lo que llevaba por dentro por una persona que no era capaz de entregar un suspiro por mí, a pesar de que yo entregue mi aliento; entregar el amor que recibía desde mi corazón a diario. No me daba cuenta que me desgastaba en entregar lo mejor de mí a pesar de que no me tomaba el tiempo para darme cuenta de lo que tenía que recibir y jamás recibía. No me di cuenta que tu cuerpo estaba ahí, pero tu corazón no me pertenecía. Tome la decisión de tomar mis sentimientos y todo lo que tenía guardado para ti, enterrarlo y alejarme de ti.

Hoy por mí y mañana por mí. No puedo seguir entregando lo que soy, porque aunque para ti no haya valor, haya afuera hay alguien que me está esperando, y que quiero recibir lo que ya te di a ti y no pudiste valorar. Yo sé el valor que tengo, y no hace falta que nadie me lo recuerde, así que esa, es la principal razón de que desde hoy entregare todo por mí y para mí. Ya perdí demasiado por ti, y no quiero seguir con esto. Las cosa que di por ti, no podré recuperarlas, pues el tiempo se las llevo y no hay nada que pueda hacer para regresar a ese día en el que comencé a dar fruto por ti, entregártelo y dejar mi vida después de la tuya. Lo único que me queda por decirte, es que me arrepiento por haberte entregado todo lo que no te pertenecía, por no haberlo guardado a esa persona que estaría para mí por siempre, y sobre todo que sería capaz de entregar su vida de la misma manera como yo se la daría.

Después de esta experiencia sé que no cerraré por completo las puertas al amor, pero la siguiente vez pondré más atención a quien entrego mi corazón.