No tienes que repetirlo… ¡solo vete!

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¿Qué sigues haciendo aquí? Si lo que querías era irte de mi vida, aquí tienes las puertas abiertas para que puedas hacerlo, es más, no solo las abriré, te diré todas las razones que tengas que tomar en cuenta para largarte de una vez.

Tenemos que comenzar desde aquel día en el que te conocí, así es, regresaremos en el tiempo y tomaremos en cuenta lo que sucedió para que ambos decidiéramos intentarlo, intentar entrar en una relación y comenzar a perder el tiempo hasta el día de hoy. Sé que piensas lo mismo, sabes que lo único que hicimos durante todo este tiempo, solo fue perder el tiempo, intentar hacer funcionar, algo que nunca pudo embonar. Tenemos que recordar las cosas que vivimos juntos y todo lo que tuvimos que tomar en cuenta para arriesgarnos a tomar la decisión de estar juntos.

Lo único que tienes que hacer es recordar aquellos, días; esos días en los que comenzábamos a acercarnos poco a poco, pretendiendo conocernos y comenzar una historia que en aquel momento parecía ser especial, pero que al final de los días, el día de hoy se convirtió en la peor decisión de nuestras vidas. ¿Ya recordaste como fue que terminamos juntos? Porque yo no lo recordaba. Comenzar a recorrer en reversa nuestra vida juntos desde el día de hoy fue una tarea difícil, pero necesario, y con esto darte cuenta de todo lo que hicimos mal, llegando al día en el que tomamos la primera decisión equivocada.

Tomamos nuestro tiempo para poder darnos cuenta que estábamos caminando en el rumbo incorrecto, pues nos encontrábamos viviendo una vida que no nos correspondía, intentando hacer que funcionará algo que desde un principio no fue para escrito para ninguno de los dos. Los días pasaron y seguimos sin darnos cuenta que estábamos perdiendo el tiempo, y a pesar de que yo si sentí un sentimiento fuerte que me hacia aferrarme más en ti, sabía que tú poco a poco te soltabas del sueño que comenzamos juntos; yo podía darme cuenta que te estabas alejando, que cuanto más pasaban los días tú dejabas de verme con la misma mirada con la que comenzaste a verme.

Lo comprendí y comencé a dejar que el amor que sentía por ti se enfriara y que mi mente te olvidará. Mi corazón también con el tiempo dejo de sentir el mismo sentimiento y de intentar enamorarte, pues sabía que era difícil lograr que volvieras a verme como el primer día. Lo comprendí y el amor por mi parte también termino, pero a pesar de todo, seguías aquí. No te alejabas a pesar de que querías hacerlo, sentías una culpa que no debías sentir pues yo tampoco sentía nada por ti; seguiste enganchado a mí, no por amor, sino por costumbre y culpa, pero tienes que saber que la primera razón por la que te doy la libertad el día de hoy, es porque el amor se termino para mí, porque ya no existe ninguna razón para que sigas aquí, porque lo sé que lo mejor es que cada uno tome su propio camino, y dejarnos de seguir fingiendo compasión que nos hace seguir perdiendo el tiempo; mejor hay que recuperarlo y esperar a la persona correcta. ¡Tienes que irte!