No entiendo como seguí a tu lado a pesar de tu ausencia

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Te convertiste en un fantasma, en un espíritu sin cuerpo y sin presencia. No sabía que tenia que hacer para poder tocarte y darme cuenta que aún eras real, que todas las palabras y caricias fueron ciertas, que no me encontraba dentro de otro sueño, intentando ser feliz y sentirte. Nada me hacía ver lo que estaba dentro de, todo eso que un día me prometiste sentir, pero nunca demostraste.

Las palabras se quebraron y las caricias se convirtieron en polvo, pero aún seguía ahí, intentando encontrarte de nuevo, encontrar eso que se había perdido entre los dos. Me cansé de ser la única que luchaba para recuperar lo que un día fue. Me cansé de esperar a que te dieras cuenta que todo se estaba yendo, que todo se terminaba, pero solo te quedabas viendo como se derrumbaba.

Poco a poco, con el pasar del tiempo pude darme cuenta que ya te importaba luchar, seguir con esa persona que un día dijiste amar. Las cosas cambiaron y pude notarlo; pude ver que el amor se había terminado y se estaba convirtiendo todo en una rutina sin sentido, y yo solo me convertía en una cualquiera, que estaba dispuesta a complacerte en el momento y lugar que quisieras. Cuando comencé a abrir mis ojos y darme cuenta en el lugar donde me encontraba aún había amor dentro de mí, aún podía sentir el sentimiento de pertenecerte y luchar por algo que aún importaba para mí; el tiempo también se encargo de secar el amor que un día fue para ti, así como el tuyo murió.

Al principio no podía creer que había perdido todo lo que un día construí a tu lado, todas esas promesas que un día nos dijimos, junto cada caricia, cada sonrisa y sueño que escribimos en un diario cada noche después de que nuestros cuerpos se hacían uno y el calor nos consumía hasta quedar dormidos. Te recuerdo aún, recuerdo cada expresión y cada parte de tu cuerpo; no te negaré que siento algo extraño en el pecho, cada vez que ese recuerdo y siento que te extraño, y que el dolor de tu ausencia nunca terminará. Aún quedan las secuelas de un amor que pensé que daría frutos y que sería eterno, y son esas mismas secuelas las que lo mantienen vivo a pesar de que no estas aquí.

Me miro en el espejo y no puedo entender como fue que estuve a tu lado a pesar de tu transparencia, de tu ausencia que quemaba mis latidos y no dejaban que pudiera abandonar el dolor del rechazo. Estaba al borde a punto de caer, pero seguía sonriendo, pensando que podría recuperarte; ahora puedo darme cuenta que fui una ingenua, luchando por una batalla e incluso una guerra que ya tenía perdida. Los días pasaron y con ellos nos desvanecimos, sobre todo tú  que antes de que yo pudiera dejarte ir, ya te habías ido. Pensaba que eras mío, pero la vedad es que habías dejado de serlo desde mucho tiempo antes. No entiendo como seguí a tu lado a pesar de tu ausencia.