Las espinas desgarraron mi alma y mis lagrimas saciaron mi sed

0
259

Camine por un bosque, no sabía a que me enfrentaría, pero sin miedo seguí caminando, descubriendo con cada uno de mis pasos el camino. Todo a mi alrededor parecía ser una ilusión, había millones de colores y aromas que cautivaban mi cabeza, escuche una voz y comencé a seguirla, era la voz del mal, del dolor y del olvido. Seguía caminando y sin darme cuenta me alejaba del hermoso lugar que dejaba detrás. El sonido de las aves iba desapareciendo, el color de las flores se convertían en solo hojas y el brillo del sol se ocultaba. No entendía, ni sabía donde me encontraba, pero lo que quería era conocer eso que producir la voz que me llamaba. Seguía la voz endulzando mi oído, incrustando en mí la necesidad de llegar donde él se encontraba. No sabía que hacer ni que camino tomar, así que saliste tú a mi encuentro.

Entré en aquel lugar, tenebroso y lleno de obscuridad, te vi, de pie y no sabía que decir. Me acerque lentamente, tratando de descubrir quien eras, tratando de encontrar una respuesta. Tu aroma me agradaba y tus ojos me cautivaban. Poco a poco comencé a ignorar toque había a mi alrededor, puse mi atención en ti y ya no me importaba la obscuridad que me envolvía y el frío que me cubría. Me ofreciste una rosa, y me juraste que era hermosa, tan hermosa como yo. Tus palabras alimentaban en ese momento las ganas de saber más sobre ti, de conocerte por completo y saber que es lo que ocultas. Me hubiera gustado pensar que la idea de acercarme a ti, era la peor, pero no pude darme cuenta y comencé a acercarme cada vez más a ti.

Me tomaste de la mano y me preguntaste la dirección de mi camino; yo contesté y fui honesta al decir que una voz me había guiado hacia ahí. La voz no se escuchó más, y fue en ese momento en el que pude darme cuenta que la voz era él, él era quien perseguía, y ahora, al tenerlo a mi lado no podía dejarlo ir, algo había dentro de mí que hacía que quisiera aferrarme más a él. Conseguiste acercarme aún más a ti y hablaste a mi oído; en ese momento solo quería alejarme de ese lugar, irme contigo, sin importar el lugar; ese fue mi primer error.

Tomaste mi mano y me guiaste, me llevaste a lo más profundo de que bosque y me pediste mi vida, durante el camino yo seguía enamorándome más de ti. Todo mi corazón comenzó a llenarse con un sentimiento de amor inexplicable, pues yo estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por ti, incluso entregar mi vida. No me di cuenta como fue que sucedió, pero en ese momento me había hecho tuya. Pensé en ese instante que cuidarías de mí, de mi corazón y de todo ese amor que había en mí hacia a ti, pero estaba equivocada.

Todo comenzó a obscurecer, la poca luz que llegaba de entre los árboles desaparecía. Comencé a sentir el miedo cerca de mí, pero sabía que era demasiado tarde. Todo se había perdido, el dolor comenzó a ser cada vez más fuerte, pues las espinas comenzaron a desgarrar mi alma. No podía hacer nada, porque le había entregado mi corazón a una persona que no estaba dispuesto a cuidarlo. Comencé a llorar y las lagrimas me permitían tomar aliento para poder seguir. No volví a verte, pues después de arrancarme el corazón… solo te fuiste.