No me importa si caigo en el cliché me encanta este sentimiento y lo voy a disfrutar.

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La mitad que me hacía falta estaba perdida y la encontré en donde menos lo esperaba; estaba en mí; rogando por mi atención, esperando a ser descubierta y valorada. Me amo a mí misma y no sabía que ni siquiera lo hacía, he desperdiciado mi tiempo buscando refugio en hombres que no aprecia lo que soy, que se quejan de lo más mínimo y nunca se quedan conformes. Que dulce es el amor propio, me siento como enamorada y no me avergüenza decirlo o aceptarlo. Me encanta cada cosa de mí aún con todo y mis errores me gusta lo que soy.

Y no es que hoy vaya a ser una persona liberal que hace lo que le da su gana, aún me gusta verme bien, darme atención y mimarme con arreglos superficiales, prestarme un poco de atención para resaltar lo que soy y no lo que quisiera ser. No quiero otros pechos, no quiero otros ojos o labios, cada parte de mí me hace ser quien soy y me gusta. Me quedo conforme porque la naturaleza es sabia; debo confiar en ella pese que a veces no lo entienda. 

Puedo salir a la calle aún sin arreglar, con la felicidad en la cara, la sonrisa mi único accesorio y me siento tan bien, se impregna en mí un ambiente único de aceptación de felicidad genuina en la que esta luz de invierno me llena de vida, donde el aire frió me hace querer respirar profundo y en la que no por un momento breve no me hace falta nada ni nadie. Que extraño es poder decir eso, poder presumir que a pesar de la monotonía de esta vida consumista puedo tener un segundo donde no necesito nada, donde no quiero nada y en la que no anhelo estar con nadie. 

Suena muy estúpido lo sé, se escucha muy trillado a estas alturas decir que me amo por ser quien soy y blá blá blá. No importa si fuera hombre, o la edad; creo que somos pocos lo que podemos decir que nos amamos, que nos aceptamos y que apreciamos cada cosa que hacemos y hasta las que no. No me importa si caigo en el cliché me encanta este sentimiento y lo voy a disfrutar.