Eres diferente, lo supe desde el primer día en que te vi 

0
310

Aún recuerdo como llegaste a mi vida; me encontraba sola, aislada porque no conocía a nadie en aquel lugar. Te acercaste a mí, aún recuerdo tu aroma; voltee a verte y no sabía que decir, las cosas habían pasad demasiado rápido y no pude darte cuenta cuando ya estabas tan cerca de mí. Me preguntaste mi nombre, eso lo recuerdo muy bien; yo te lo dije y volví a voltear a ver aquel libro que sostenía entre mis manos, pero la verdad desde que llegaste no leía, solo prendía hacerlo. No dije más y pensé que te alejarías; te sentaste a lado de mí y comenzaste a realizar una que otra pregunta intentando sacarme algunas palabras que en un principio me negaba a darte, porque no sabía quien eras o de donde habías venido. Volví a mirar, aunque de manera discreta, no quería que te dieras cuenta que me interesaba ver tu apariencia.

Había algo diferente en ti, desde el principio me di cuenta. Los segundos pasaron y no quería que ya te alejarás del momento que ambos estábamos pasando. Te recargaste en el tronco de aquel árbol, volteaste a verme y sonreíste. Era la sonrisa más hermosa que nunca llegué a ver antes; me puse nerviosa y no sabía que era lo que tenía que hacer; no sabía si tenía que continuar ahí haciendo como si la lectura cada vez se ponía más interesante, a pesar de que mis ojos solo se deslizaban sobre cada palabra sin que mi mente logrará comprender alguna de ellas. No supe que sucedió pero al verte de nuevo supe que algo había en ti, algo que me llamaba la atención porque no eras igual que los demás, no eras el típico chico que solo busca una aventura o burlarse para después desaparecer.

Era nueva en aquel lugar, así que no estaba dispuesta a pasar el tiempo en charlas con desconocidos con cara de pocos amigos. Pero tú me diste confianza al acercarte y demostrarme un poco de interés. No te fuiste a pesar de que yo no dije ni una sola palabra, te mantuviste y eso me animaba a seguir a tu lado y dejar de pretender que mi mente seguía en aquella lectura. Lo decidí y cerré aquel libro para colocar mi mirada sobre ti, intentando descubrir que era lo que te había llevado hasta ahí. Comenzamos a platicar, me preguntaste sobre quien era para poder conocerme mejor, yo contestaba junto con otra pregunta, intentando también conocerte mejor y saber si valía la pena seguir ahí. Seguimos y seguimos hasta que el timbre sonó y tuvimos que incorporarnos para poder irnos cada uno hacía su destino. Ambos nos levantamos, nos sacudimos aquellas particular en nuestra ropa del pasto y nos dimos la mano para tener una despedida como cualquiera la tendría. Pensé que hasta ahí llegaría todo, pero después, me pediste mi número telefónico prometiendo llamarme para un segundo encuentro. Te lo di y ambos seguimos nuestro camino.

El tiempo paso y con él las llamadas, los encuentros y con cada uno de ellos me daba cuenta que tenía razón: tú no eras como los demás y el amor me tocó. Luché por ti y ahora te encuentras a mi lado para nunca más dejarte ir.