No fuimos nada, pero dolió como si lo hubiésemos sido todo.

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Llegaste un día en el que después de mucho tiempo me atreví a salir otra vez, me atreví a reír y decidir que quizás ya era hora de dejar atrás mi auto-exilio y enfrentar el mundo real.

No sé bien como comenzó todo, solo sé que empezó a avanzar y yo no podía creer que fuera real, acostumbrada a que las aventuras de una noche quedaran solo en eso, te presentaste como un hombre distinto, atento, cariñoso, simpático y con ganas de conocerme. ¿Cómo después de sufrir tanto no iba a caer ante todas esas cualidades? si bien tuve mis dudas, decidí arriesgarme y dar el paso que antes jamás me habría atrevido a dar.

Así fue como poco a poco nuestros encuentros eran más recurrentes, buscaba la forma de siempre estar disponible para el momento en el que tú quisieras estar conmigo, me hacías sentir bien y eso para mí ya era casi un lujo. Volví a sentirme linda y como nunca antes deseada, empecé a pensar que todo pasaba por algo, que ya no era tan malo todo lo anterior, que la vida seguía y ¡miren como estaba!, había pasado de llorar todas las noches a disfrutar cada una de ellas.

Sin embargo, el destino quiso otra cosa, y cuando decidiste actuar por tu instinto y demostrarme que el corazón siempre se puede romper un poco más, me hiciste tener la peor noche de mi vida, noche que si aún me concentro puedo recordar con lujo de detalle, aunque lo que más quisiera fuera olvidarla. Porque esa noche no te bastó solo con estar conmigo, mi cuerpo no fue suficiente para ti, mi alma no lo fue, y te fuiste a buscar en otra la saciedad que necesitabas, porque finalmente sólo fui eso para ti, un recipiente donde vaciar tus deseos.

 

Llegaste en el peor momento de mi vida, y lo convertiste en uno aún peor, pero entre medio me hiciste feliz, no era tu propósito, pero lo lograste, lograste que volviera a enfrentar el mundo, y darme cuenta de que sigue por más que yo me pare y que a pesar de todo es mejor vivirlo. Porque, aunque ahora tenga el corazón y el alma rota, aunque lamente mil y una vez haber vuelto a caer, esta vez sí que me preparó para lo que vendrá.

Porque si siendo nada me dolió como si lo hubiésemos sido todo, el día que llegue alguien con quien sí sea todo, lo disfrutaré tanto que el dolor que siento ahora será como si siempre hubiese sido nada.

Por: Rocío